10 minutos de lectura
04 Noviembre, 2026
Hay quien dice que las montañas son el esqueleto del planeta. Cada 11 de diciembre, el Día Internacional de las Montañas nos recuerda que, además de sostener el paisaje, sostienen la vida.
El Día Internacional de las Montañas es una jornada dedicada a recordar el valor ambiental, social y económico de estos espacios y a promover su conservación. Las montañas ocupan alrededor del 27% de la superficie terrestre y son especialmente importantes porque proporcionan el agua y muchos de los alimentos que consumimos, además de regular algunos procesos climáticos. La FAO señala, además, que las montañas son el hogar de aproximadamente el 15% de la población mundial.
En clase, una pregunta tan sencilla como «¿de dónde viene el agua que bebemos?» puede abrir una conversación sobre el papel de las montañas. El agua de lluvia y de nieve se almacena y circula por estos territorios antes de llegar a ríos, embalses y otros lugares donde las personas pueden utilizarla.
El Día Internacional de las Montañas se celebra cada año el 11 de diciembre. La fecha fue elegida por Naciones Unidas después del Año Internacional de las Montañas, celebrado en 2002, que pretendía llamar la atención sobre el desarrollo sostenible de las zonas de montaña.
El camino para proteger las elevaciones de la Tierra comenzó en 1992 durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, donde se redactó el histórico Programa 21. Años más tarde, el éxito del Año Internacional de las Montañas impulsó a la comunidad global a consolidar esta fecha en la agenda educativa y social.
En su mensaje a la Cumbre Mundial de las Montañas, celebrada en 2002, Kofi Annan afirmó: «Al igual que los océanos y las selvas tropicales, las montañas son fundamentales para la vida en la Tierra». Annan añadió que más de la mitad de la humanidad dependía de las montañas para disponer de agua segura, cultivar alimentos, producir electricidad y sostener la actividad industrial.
Tras el Año Internacional de las Montañas de 2002, Naciones Unidas proclamó el 11 de diciembre como Día Internacional de las Montañas, una efeméride que se celebra anualmente desde 2003.. La FAO, a través de la Secretaría de la Mountain Partnership, es la encargada de coordinar la celebración internacional.
Cada edición suele poner el foco en un aspecto diferente de la realidad de las montañas. En 2022, el lema fue «Las mujeres mueven montañas», para reconocer el papel de las mujeres en la conservación de los recursos, la economía y la vida de las comunidades de montaña. En 2023 se habló de «Restaurar los ecosistemas de montaña» y en 2024 el lema se centró en las soluciones para un futuro sostenible, la innovación, la adaptación y la juventud.
En 2025, la atención se dirigió a los glaciares y su importancia para el agua, la alimentación y los medios de vida. En 2026, el lema es «Pastores de montaña: mantener los pastizales, los conocimientos y los medios de vida», dentro del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores de 2026.
Las montañas ocupan alrededor del 27% de la superficie terrestre
Las montañas son mucho más que un paisaje.
Una de las funciones más importantes de las montañas está relacionada con el agua. La nieve y el hielo almacenan grandes cantidades de agua y su deshielo alimenta ríos y otros sistemas hídricos. Según la FAO, alrededor del 70 % del agua dulce de la Tierra se encuentra en forma de nieve o hielo y casi 2.000 millones de personas dependen del agua procedente de las montañas para sus necesidades diarias, sus medios de vida o sus actividades culturales.
Una actividad sencilla en el aula consiste en pedir a los alumnos que imaginen el recorrido de una gota de agua desde una montaña hasta su casa. Pueden dibujar el camino desde que la gota cae en forma de nieve, se derrite, llega al río, después a un embalse y, finalmente, al grifo de una casa.
Las montañas también son el hogar de una extraordinaria variedad de especies, albergan 25 de los 34 puntos críticos de biodiversidad de todo el mundo, aproximadamente el 74%. Sus diferentes alturas, temperaturas y tipos de vegetación permiten que convivan distintos tipos de ecosistemas en espacios relativamente cercanos.
El cambio climático está transformando rápidamente muchos ecosistemas de montaña. El IPCC ha observado un aumento de las temperaturas, una reducción de la superficie y duración de la nieve en algunas zonas, pérdida de masa de los glaciares y deshielo del permafrost. También advierte de consecuencias sobre la biodiversidad, el agua y la seguridad de las poblaciones.
Los datos difundidos por la FAO en 2025 muestran la magnitud del problema. Entre 2000 y 2023, los glaciares perdieron unos 6.542.000 millones de toneladas de hielo y alrededor de 600 glaciares ya han desaparecido.
Los alumnos y alumnas lo entenderán rápidamente si se les enseña dos fotografías del mismo glaciar tomadas con varios años de diferencia. Basta con observar y comparar.
Para conservar estos ecosistemas, se han creado parques nacionales, reservas naturales y otras áreas protegidas que limitan las actividades que pueden poner en peligro su equilibrio.
Proteger no significa que se prohíba que las personas vayan a la montaña. De hecho muchas comunidades viven en ellas y desarrollan actividades agrícolas, ganaderas o turísticas. Se trata de aprovechar los recursos sin destruir los ecosistemas que los sostienen.
En clase, los alumnos pueden investigar qué espacios de montaña protegidos existen cerca de su localidad o en su comunidad autónoma. Después pueden escoger uno y explicar qué animales, plantas o paisajes se conservan allí.
Las montañas están expuestas a distintas amenazas que, además, suelen estar conectadas entre sí. El cambio climático modifica las temperaturas, la nieve y los glaciares, mientras que la deforestación reduce la vegetación que protege el suelo, favorece la erosión y aumenta el riesgo de desprendimientos e inundaciones. A ello se suman ciertas actividades económicas que presionan los recursos naturales y el aumento del turismo, que puede alterar el paisaje y los hábitats de numerosas especies.
A esto se suma un problema social. Las poblaciones de montaña encuentran a veces dificultades para acceder a servicios, empleo o infraestructuras, lo que contribuye al abandono de algunas zonas rurales. No solo desaparecen los pueblos, sino que también se pierden su historia y sus valiosos conocimientos.
Las montañas son el hogar de una extraordinaria variedad de especies animales y vegetales
El aula puede convertirse en el punto de partida de la aventura de ser montañeros, al menos por un día mediante propuestas que permitan al alumnado descubrir y valorar estos ecosistemas. Además, puedes explorar otras actividades de medio ambiente para seguir trabajando la naturaleza y la sostenibilidad en clase.
El alumnado puede localizar los principales conjuntos montañosos de España, como los Pirineos, los Picos de Europa o Sierra Nevada, y observar en qué zonas del país se concentran las mayores elevaciones. También pueden comparar mapas físicos con imágenes de distintos paisajes para descubrir cómo influyen la altitud, el clima y el relieve en la vegetación y la presencia de agua.
A partir de esta información, la clase puede organizar pequeños proyectos de investigación por grupos. Cada equipo puede elegir una montaña o una cordillera y averiguar dónde se encuentra, qué animales y plantas viven allí, cómo es el clima y por qué resulta importante para las personas.
Como actividad artística complementaria, cada niño puede dibujar cómo imagina una montaña y explicar qué elementos considera esenciales para protegerla. Con todos los trabajos se puede crear un mural que decore la pared de la clase.
No es necesario vivir junto a una gran cordillera para observar un paisaje relacionado con las montañas. Durante una salida al patio, a un parque o a un espacio natural próximo, los alumnos pueden fijarse en las formas del terreno, la vegetación, el agua y las huellas de actividad humana. Después pueden comparar lo observado con fotografías de una zona de alta montaña y descubrir qué tienen en común.
Acercar a los niños a estos paisajes es enseñarles a conocerlos, respetarlos y comprender que, como escribió el naturalista John Muir, «ir a las montañas es volver a casa».
Se celebra todos los años el 11 de diciembre. Naciones Unidas estableció esta fecha a partir de 2003, después del Año Internacional de las Montañas de 2002.
Porque proporcionan agua, albergan una gran diversidad de especies, ayudan a conservar los suelos y sostienen la vida y las actividades económicas de millones de personas.
La FAO dedica la edición de 2026 a los pastores de montaña y a la importancia de mantener los pastizales, los conocimientos tradicionales y los medios de vida de estas comunidades.
Pueden aprender sobre estos ecosistemas, respetar los espacios naturales, no dejar residuos durante las excursiones y comprender que las decisiones que tomamos también pueden afectar a lugares que están muy lejos de nuestra casa.