Última hora ambiental

¡Feliz Día Mundial de la Educación Ambiental!

Todavía queda mucho por recorrer y creemos que hay que trabajar cada día para difundir los problemas ambientales y entre todos buscar soluciones a los desafíos a los que nos enfrentamos

Hoy, 26 de enero, Día Mundial de la Educación Ambiental es una fecha muy importante para todos los que nos dedicamos a fomentar la educación ambiental y creemos que es posible enseñar con otra mirada.

Este día tiene su origen en 1975, año en que se celebró en Belgrado el Seminario Internacional de Educación Ambiental que estableció los principios de la educación ambiental en el marco de los programas de las Naciones Unidas. Pero fue tres años antes, en la Declaración de Estocolmo (Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente) donde ya se hablaba de la importancia de la educación para la protección del medio ambiente  en el Principio 19: “Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades, inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana”.

A lo largo de los últimos cuarenta años, la educación ambiental ha ido adaptándose a los nuevos escenarios ambientales, sociales y económicos, manteniendo sus objetivos: concienciación de los pequeños a los problemas ambientales, fomento de la participación en la mejora de los entornos naturales, desarrollo de la información y ampliación de los conocimientos.

En la última década, la necesidad de actuar se ha hecho aún más apremiante. En 2015 las Naciones Unidas declararon la educación ambiental como uno de los motores esenciales en su agenda «Transformando nuestro Mundo: la Agenda de Desarrollo Sostenible de 2030». Y en 2017, la resolución “Educación para el Desarrollo Sostenible” estableció marco, herramientas, plazos y objetivos.

La educación ambiental es clave para lograr un futuro mejor

La educación ambiental se convierte, así, en Educación para el Desarrollo Sostenible, y se afirma como una herramienta principal y transversal para lograr un futuro mejor. En este contexto, la necesidad de replantear los sistemas educativos es prioritaria para llegar a modelos sostenibles tanto en el ámbito social, ambiental como económico.

Somos conscientes de que todavía queda mucho por recorrer, por eso creemos que hay que trabajar cada día para difundir los problemas ambientales y entre todos buscar soluciones a los desafíos a los que nos enfrentamos. También confiamos en la elaboración de una estrategia nacional de Educación para el Desarrollo Sostenible en la escuela.

Naturaliza nace con el objetivo de aportar al currículo escolar una mirada ambiental, apostando por la transversalidad de esta materia

Ecoembes

Para nosotros, 2019 se presenta muy emocionante y lleno de retos con el lanzamiento de Naturaliza, proyecto que nace con el objetivo de aportar al currículo escolar una mirada ambiental, apostando por la transversalidad de esta materia.

Después de 3 meses se ha desarrollado una fase fundamental del proyecto, la fase piloto, donde un total de 3.000 alumnos y 195 docentes de 29 centros de Madrid y la Rioja han participado. Esto habría sido imposible sin la colaboración de los docentes, quienes nos han dedicado su tiempo y su ilusión. Gracias a ellos, podremos lanzar a nivel nacional este proyecto pionero en el curso 2019/2020, testado y mejorado.

¡Que este Día Mundial de la Educación Ambiental marque el inicio de una gran aventura!

Comunicado de la Asociación Española de Educación Ambiental:

NECESITAMOS EDUCACIÓN Y NO ENTRETENIMIENTO

La preocupación ambiental se ha introducido ya en todas las agendas y, paralelamente, se ha tomado conciencia de la importancia de que la educación ambiental debe llegar a todos los sectores sociales. Sin embargo, no está resultando fácil aceptar los compromisos que el medio ambiente hoy demanda, por lo que la educación se ha dirigido especialmente a los niños, y las actividades han girado sobre conocimiento del medio, visitas a granjas, excursiones, etc. Sin duda, son iniciativas necesarias, pero no suficientes.

En primer lugar, la educación ambiental debe llegar a los adultos igual o más que a los niños, porque son aquellos los responsables, por acción u omisión, de los daños ambientales, y porque los niños aprenden de sus comportamientos y mensajes. Entendemos que el sistema prefiere dirigir los programas a los niños, cuyo contexto parece más aséptico e inofensivo, pero no basta. Niños y adultos deben ser sujetos educativos, pues de poco valdría una escuela ideal en una sociedad hostil o indiferente.

En segundo lugar, las actividades de conocimiento del medio (sembrar, ordeñar, recolectar) tampoco son suficientes. Se las considera educación y no siempre son así, por su realización puntual y desconectada de propuestas integradoras, temporalizadas y evaluables Las salidas al medio deben estar insertas en programas con objetivos a corto y largo plazo, y donde la práctica comunitaria sensibilice y conciencie. Como lo verde vende, muchas empresas ofrecen servicios “en la naturaleza”, que no ayudan a descubrirla, ni cuestionan el modelo económico y social que la maltrata y explota.

Por ello, proponemos una educación ambiental dirigida a todos los públicos, con la metodología adecuada en cada caso, que permita la reflexión, el debate y la participación como instrumentos de conocimiento de la realidad y de transformación de la misma. El cambio climático o los tóxicos en la vida diaria, entre otros desafíos, requieren respuestas que cuestionen nuestro modo de vida, y aunque la educación ambiental no tiene la última palabra, su concurso es imprescindible para que los ciudadanos comprendan, actúen y acompañen las medidas institucionales. Y esto sólo será posible con una educación ambiental que enfatice el sustantivo: educación, valores, responsabilidad y compromiso.