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22 Abril, 2026
La Tierra es un sistema vivo donde todo está conectado. Mucho antes de que esta idea tomara forma científica, Alexander von Humboldt ya había intuido que la naturaleza funcionaba como una red en equilibrio, en la que cada elemento influye en el resto.
Alexander von Humbold fue un naturalista, explorador y científico alemán considerado una de las figuras más influyentes de la historia de la ciencia. Nacido en Berlín en 1769, fue pionero en entender la naturaleza como un sistema interconectado. Por eso, muchos lo consideran el padre de la ecología moderna, una disciplina que hoy resulta clave para comprender los grandes retos ambientales del planeta. Su curiosidad por el mundo natural comenzó desde muy joven, pues, a diferencia de otros científicos de su época, que trabajaban principalmente en laboratorios o despachos, Humboldt decidió salir al terreno. Quería observar y analizar la naturaleza directamente, en su propio contexto, para comprender toda su complejidad. Ese impulso lo llevó a emprender un viaje que cambiaría para siempre la forma de mirar el planeta. Tras recorrer distintas regiones de Europa, se embarcó en 1799 rumbo a América a bordo de la corbeta Pizarro, acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland, un viaje en el que recogió una enorme cantidad de datos sobre plantas, animales, clima y geografía.
En un momento en el que la ciencia tendía a estudiar los elementos por separado, Humboldt observó que existían relaciones profundas entre ellos. Se dio cuenta de que factores como la altitud, la temperatura o la humedad influían directamente en la distribución de las plantas y los animales. Uno de sus grandes logros fue representar estas relaciones de forma visual a través del Naturgemälde, un esquema en el que mostraba cómo cambiaban los ecosistemas en función de la altura de las montañas. Era una forma completamente nueva de entender la naturaleza, que se presentaba, más allá de piezas aisladas, como un sistema dinámico y conectado. Este grabado marcó un hito importante, ya que fue la primera vez que un tratado de botánica trascendió la mera enumeración de especies y reflejó la interpretación global de la naturaleza a través de datos sobre la gravedad, la composición química del aire o el punto de ebullición del agua relacionado con otros elementos. Esta visión es la base de disciplinas actuales como la ecología o la biogeografía, sin las que no podríamos comprender los desafíos ambientales de hoy.
Humboldt fue un gran observador pero también un excelente divulgador. Dedicó buena parte de su vida a dar conferencias y a acercar la ciencia a un público amplio a través de sus libros, combinando rigor con una narrativa accesible. Publicó hasta 32 volúmenes de su Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente y posteriormente trabajó en su proyecto más ambicioso, Cosmos, considerada su obra magna, que tenía el objetivo de unir todo lo que se sabía del universo en un solo texto. Todo este empeño en compartir su conocimiento lo llevó a la ruina económica, pues muchos de estos volúmenes estaban compuestos por folios lujosamente ilustrados con más de 1.400 impresiones que muestran escenas, mapas, montañas, animales, insectos y plantas. Algunos de estos volúmenes son tan pesados que se necesita a dos personas para cargarlos. Su forma de escribir influyó en grandes figuras de la ciencia y la cultura, como Charles Darwin, que se llevaba sus obras para sus viajes, o Johann Wolfgang von Goethe, con quien compartió una profunda relación intelectual. Para Humboldt, la ciencia tenía que servir para comprender el mundo y, sobre todo, para generar conciencia sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Y es que Humboldt fue uno de los primeros científicos en advertir que la actividad humana podía alterar el medio ambiente, generando distintos tipos de contaminación, planteando una idea sorprendente para su época pero que actualmente es una de las bases de los estudios sobre el cambio climático. Los Archivos Estatales de España han reivindicado su figura como una de las más completas y transversales de la ciencia, capaz de integrar saberes que hasta entonces se estudiaban por separado. Humboldt murió el 6 de mayo de 1849, pocos antes de cumplir los 90 años, habiendo sido, además de en un respetado geógrafo, astrónomo y climatólogo, en un adelantado a su tiempo del que muchos aprenderían. La figura de Alexander von Humboldt sigue siendo clave para entender cómo se relacionan los ecosistemas y por qué la educación ambiental resulta fundamental en la actualidad.
Con el objetivo de despertar el interés por la naturaleza y comprender cómo funciona un sistema interconectado, tal y como planteó Alexander von Humboldt, desde Naturaliza proponemos desarrollar las siguientes actividades. Además, el profesorado puede ampliar esta propuesta con el recurso didáctico “Mi familia y Humboldt nos acompañan a descubrir la naturaleza”, que plantea actividades de diagnóstico orientadas a analizar la biodiversidad del entorno más cercano, comprender las relaciones entre los seres vivos e identificar las consecuencias que puede tener la desaparición de una especie en su hábitat.
El docente propone diferentes elementos: clima, plantas, animales, agua, seres humanos, suelo… Los alumnos, en grupos, deben crear un esquema o mapa visual en el que conecten estos elementos mediante flechas, explicando cómo se relacionan entre sí (por ejemplo: la lluvia hace crecer las plantas, las plantas son el alimento de los animales…). Al finalizar, reflexionan acerca de cuestiones como: ¿qué pasaría si uno de estos elementos desaparece? ¿Qué relación tiene esto con la idea de Humboldt?
El docente plantea una acción concreta: talar árboles, contaminar un río, construir una carretera… Cada alumno o grupo debe desarrollar una «cadena de consecuencias» explicando qué ocurre después. Por ejemplo: Tala de árboles - menos sombra - aumento de temperatura - suelo más seco - desaparición de plantas - menos alimento para animales… El objetivo es entender el efecto en red que describe Humboldt.
Inspirándose en el famoso esquema de Humboldt, cada alumno elige un lugar (montaña, ciudad, playa…) y dibuja elementos naturales y anota los factores como temperatura o altitud y las relaciones entre ellos. El objetivo es que se puedan representar las conexiones de los destinos elementos y su influencia directa en el entorno. Los alumnos aprenden de manera visual lo que representa cada elemento.
Por último, otra manera de seguir descubriendo a Humboldt es a través de libros adaptados a distintas edades:
Alexander von Humboldt, de María Isabel Sánchez Vegara.
El libro presenta la vida del naturalista con frases sencillas, ilustraciones y una aproximación pensada para leer en voz alta o iniciar a los niños en grandes figuras de la ciencia.
“Alexander von Humboldt. El explorador de lo inalcanzable”, de Rocío Martínez.
La obra se centra en el deseo de Humboldt de explorar la Tierra, observar la naturaleza y descubrir las relaciones entre las fuerzas naturales a través de mapas realizados en acuarela que recorren los increíbles viajes por el mundo del famoso explorador alemán.
“El increíble viaje de Alexander von Humboldt al corazón de la naturaleza”, de Andrea Wulf y Lilian Melcher. En formato ilustrado, el libro recorre la vida aventurera del científico y su capacidad para entender la naturaleza como una fuerza global interconectada, además de recordar que Humboldt llegó a advertir sobre los riesgos de un cambio climático provocado por la acción humana.