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Suelos: espacio de biodiversidad y generación de vida

El suelo es uno de ecosistemas más complejos y fundamentales del planeta. Su degradación provoca la desaparición de especies y acelera el cambio climático.

¿Qué es el suelo y a qué llamamos suelo fértil?

El suelo es la capa superior de la tierra y está compuesto por minerales, materia orgánica, aire, agua y una gran diversidad biológica, pequeños organismos vegetales y animales. El suelo contiene una cuarta parte de la biodiversidad de nuestro planeta, conviviendo millones de organismos que permiten que el ciclo de la vida continúe. Esta capa se ha ido formando a lo largo de los siglos, gracias a la intervención de varios factores:

  • Desintegración de las rocas de la superficie por la acción del agua
  • Cambios de temperatura
  • Acción del viento
  • Acción de los microorganismos, que transforman en materia orgánica las plantas y los animales que mueren

En el suelo se desarrollan las raíces de las plantas, pero para que esto suceda debe haber las características necesarias para que las raíces puedan crecer, debe existir una cantidad concreta de nutrientes además de otras sustancias que deben estar en equilibrio. Si estas características existen estamos hablando de un suelo fértil, que permite el crecimiento de plantas y cultivos.

El suelo contiene una cuarta parte de la biodiversidad de nuestro planeta

Principales causas de pérdida de suelo fértil

Un suelo fértil puede acabar convertido en estéril ya que el proceso de degradación puede ser muy rápido. Los suelos cubiertos de vegetación, como los bosques, conservan su fertilidad a lo largo del tiempo, pero en los terrenos que se utilizan para el cultivo se va reduciendo la cantidad de nutrientes, además, son más fácilmente erosionables por la lluvia, el viento y la actividad humana.

Por otra parte, en los suelos cultivables, baja la actividad de los microorganismos ya que no pueden convertir en nutrientes los productos de la cosecha, puesto que estos se utilizan como alimentos o como materias primas para algunas industrias, por lo que no vuelven al suelo.

Las principales causas de degradación del suelo y la pérdida de este patrimonio natural, son la erosión, la contaminación, la sobreexplotación de los pastos y la destrucción de los bosques. Sólo el 12% de la superficie del planeta es cultivable, el resto son terrenos que bien por las sequías, por la temperatura, por ser ya infértiles por falta de nutrientes o por estar en pendientes muy acentuadas no se pueden cultivar.

Las causas de degradación pueden sucederse unas a otras, aumentando más el efecto. Por ejemplo, la pérdida de fertilidad puede deberse a la contaminación, que provoca que no haya vegetación, por lo que el suelo estará desprotegido y se erosionará más rápido.

¿Cómo actúan las causas de degradación en el suelo?

  • La sobreexplotación hace que los minerales como el nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y calcio se reduzcan en el suelo, por lo que las raíces de las plantas no pueden desarrollarse y el suelo se va volviendo infértil. Las tierras de cultivo y pastoreo ahora cubren más de un tercio de la superficie terrestre.
  • La contaminación hace que lleguen al suelo sustancias químicas que son dañinas para la vegetación y los organismos que viven en él, pero también para los animales y para la salud de los humanos. Esta contaminación puede ser en forma de insecticidas y herbicidas o en forma de agua contaminada por desechos industriales o de minas. Se estima que en el año 2050 se haya duplicado el uso de fertilizantes y de productos químicos en los cultivos.
  • La erosión producida por la lluvia y el viento hacen que el suelo pierda su consistencia. Así, la lluvia hace que el suelo pierda su estructura y nutrientes; el viento arrastra partículas de tierra fértil, sobre todo en zonas de sequía.
  • La destrucción de los bosques viene provocada principalmente por la conversión de los mismos en tierras de cultivo y por los incendios. Esta deforestación provoca un mayor calentamiento del planeta.

Sólo el 12% de la superficie del planeta es cultivable

¿Cuándo y por qué surge el Día Internacional de la Conservación del Suelo?

Los suelos tienen un mucho potencial para mitigar los efectos negativos de los contaminantes, pero este potencial no es ilimitado y se va agotando. Para concienciar de esa situación, cada 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del suelo.

Este día se celebra desde 1963 en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet, un investigador estadounidense pionero en la conservación del suelo en su país, ya que dedicó su carrera a investigar y experimentar cómo se podía producir un aumento en la producción del suelo a la vez que se cuidaba el mismo.

Así, con la celebración de este día se quiere concienciar y visibilizar la importancia que tiene el suelo para los seres humanos, los animales y las plantas, y cómo la desertificación supone una amenaza para este recurso, por lo que su cuidado es a su vez imprescindible para la conservación de la naturaleza.

¿Por qué es importante proteger los suelos?

Ya hemos visto que el suelo es fundamental para la vida en el planeta por multitud de razones. Pero además, el suelo interviene en el ciclo del agua y en él se produce gran parte de la transformación de la energía. En el suelo crece la vegetación, fundamental para mantener las condiciones climáticas adecuadas y mitigar la contaminación ambiental. Además, los terrenos no fértiles provocan en la diversidad de especies las migraciones hacia otros territorios donde sus necesidades de nutrición se puedan ver cubiertas.

La regeneración del suelo es muy lenta, por lo que debemos empezar a concienciarnos de que el suelo es un recurso escaso, lo que afecta a la producción de alimentos para los seres humanos y los animales.

Cada 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del Suelo

¿Qué podemos hacer para conservar el suelo y su fertilidad?

  • Evitar la tala de árboles y la deforestación, para que el suelo no esté expuesto a la erosión de la lluvia y el viento, a través de un consumo responsable.
  • Evitar la práctica del monocultivo, ya que al sembrar siempre en el mismo suelo el mismo vegetal se van agotando los nutrientes. Es mucho mejor optar por las técnicas de rotación de cultivos y los cultivos asociados. Como cada especie/cultivo consume una cantidad de nutrientes y sus raíces tienen distinta profundidad, se pueden regenerar los nutrientes utilizados por el cultivo del año anterior.
  • Evitar el sobrepastoreo, ya que el pisoteo constante de los animales no dejan que el pasto vuelva a crecer.
  • Sembrar árboles que actúen como barrera para frenar la erosión del viento y que no destruya las tierras donde hay cultivos.
  • Enriquecer el suelo añadiendo abonos naturales (compost, estiércol, etc.) para permitir que los nutrientes se conserven.
  • Hacer un uso sostenible de los recursos y concienciar a la sociedad de la necesidad de reducir el desperdicio de alimentos.