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Paisaje sonoro para descubrir la naturaleza en clase

Te invitamos a salir a la naturaleza con tu clase para descubrir ese patrimonio cultural inmaterial casi desconocido que conforman los sonidos que nos rodean. Te invitamos a cerrar los ojos y prestar atención para descubrir un nuevo paisaje que, de acuerdo con la Unesco, merece ser valorado, cuidado y reivindicado.

Cierra los ojos y escucha a tu alrededor. ¿Qué logras identificar? Si estás en un espacio cerrado, como un aula, seguramente sea el ordenador portátil trabajando a toda potencia o los coches pasando fuera, en la calle. Tal vez escuches el sonido de una tiza al deslizarse por la pizarra o un rotulador o un lápiz sobre una hoja. Ahora, fíjate un poco más… concéntrate en los seres vivos: otros docentes hablando en la sala de al lado, niños y niñas jugando en el patio, tu clase cuchicheando o los pájaros piando en un árbol cercano. Este podría ser el paisaje sonoro de un colegio. Si estuviésemos en medio de la naturaleza, el viento, las hojas y los animales tomarían el protagonismo a nuestro alrededor.

Pero ¿te has planteado alguna vez si valoras todos estos sonidos tanto como lo que te entra por los ojos? Aunque pueda parecer una idea contradictoria, el paisaje no se compone solo de elementos visuales. Hablamos del paisaje sonoro, un elemento que se engloba dentro del patrimonio cultural inmaterial de todas las comunidades del planeta y que merece un cuidado y un estudio a la altura. Puede que no sean unas imponentes ruinas, un arrecife de coral o una reserva forestal, pero en todos estos lugares también existe un catálogo sonoro característico y único a su manera. No por menos la Unesco, en su Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003, llamó a protegerlo de la misma manera que se hace con otros elementos del medioambiente más tangibles.

Mapa Sonoru abarca el paisaje sonoro de las siete Reservas de la Biosfera de Asturias

Pero ¿cómo se protege y da valor al paisaje sonoro?

El paisaje sonoro es una pieza más del gran puzle que forma el medioambiente, y por eso ya hay varias iniciativas que apuestan por clasificarlo y conservarlo. A eso se dedica, por ejemplo, el proyecto Mapa Sonoru, impulsado por el artista Juanjo Palacios para, como él mismo dice, «descubrir, conservar y difundir el patrimonio sonoro de Asturias». Palacios comenzó a grabar sonidos en 2009 y, con el paso de los años, la obra se ha ido haciendo cada vez más grande y diversa. A día de hoy, Mapa Sonoru está dividido en dos partes. La primera se conforma de las grabaciones de Asturias en su conjunto, con sus ciudades, sus pueblos y su zona rural. La segunda abarca las siete Reservas de la Biosfera con las que cuenta la región. El proyecto ya ha abierto sus puertas para que todas aquellas personas interesadas en colaborar puedan mandar sus fragmentos sonoros.

El paisaje sonoro es un elemento que se engloba dentro del patrimonio cultural inmaterial de todas las comunidades del planeta

El resultado es interesante, variado y esencial para mantener vivo el acervo cultural de la región: ferias ganaderas en Somiedo, barullo en la plaza de San Miguel de Oviedo, el rumor del agua en el lavadero de Soto de Agues o una noche de lluvia en un pueblo de Colunga. Pero no es el único proyecto de este tipo: las propuestas para conservar el patrimonio local y regional son cada vez más populares y ya existen proyectos colaborativos similares en el País Vasco, las Islas Canarias o en ciudades como Málaga y Lugo.

Treinta años escuchando paisajes en defensa de la biodiversidad

Grabar los sonidos de un entorno natural no tiene porqué ir siempre ligado a la recuperación de la memoria de una comunidad o pueblo. El paisaje sonoro también podría considerarse una pieza artística e, incluso, como herramienta de activismo medioambiental y agitador de conciencias. Y Carlos de Hita sabe mucho de esto. Definido como paisajista sonoro después de más de tres décadas de trabajo, este naturalista y técnico de sonido ha dedicado mucho tiempo y pasión a registrar los sonidos de la naturaleza en Europa, Asia o América.

Carlos de Hita: «Tenemos que cuidar la naturaleza porque no es nuestra»

«Es una herramienta eficaz para transmitir a la ciudadanía cómo es este entorno limpio y puro que debemos de conservar», explica en una entrevista en el podcast de BBVA. Y añade: «Siempre se dice que tenemos que cuidar la naturaleza por nuestros hijos. Bueno, tenemos que cuidar la naturaleza porque no es nuestra. No tenemos derecho a destruirla. El pacto debe ser a favor de las dos partes, no solo de la nuestra». Después de tanto tiempo poniendo el oído para captar todos esos sonidos que la mayor parte de nosotros tenemos de fondo, De Hita es plenamente consciente de que «el campo es una sala de conciertos, cada espacio tiene su acústica y no hay dos paisajes que suenen igual».

Carlos de Hita: «El campo es una sala de conciertos, cada espacio tiene su acústica y no hay dos paisajes que suenen igual»

Así, elementos como la reverberación, la acústica, el eco y la distancia entre los elementos del paisaje hacen que el lienzo sonoro contenga muchísimos matices que están a la espera de que prestemos un poco de atención. Porque, como concluye el naturalista, «el sonido brilla por la noche». Y es que la humedad y el frío favorecen la propagación de los agudos y, por ello, por ejemplo, «el canto de un ruiseñor en más brillante, en términos acústicos, durante la noche que durante el día». Así que, ¿por qué no hacer una excursión con tu clase para sumergiros no solo en los colores de la naturaleza, sino también en sus sonidos? Así descubriréis una nueva manera de disfrutar del entorno, juntos.

En Mi aula Naturaliza encontrareis recursos en los que utilizamos la herramienta del paisaje sonoro de forma activa. Un ejemplo es la sesión doble de 50’ Nos sumergimos en el agua, dirigida al alumnado de 4º de Primaria. En ella trabajamos la importancia del agua como elemento indispensable para la vida en la Tierra (incluidas las personas) y la generación de hábitos de respeto hacia su cuidado. En la sesión 1, buscamos despertar sentimientos y emociones positivas hacia los ambientes acuáticos a través de la escucha de los diferentes sonidos que los caracterizan.

Texto: Óscar Pandiello