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Día de la Tierra: los colegios, ecosistemas del cambio

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Música, pancartas, banderas y poemas. En el 22 de abril, Día de la Tierra, los colegios han sido todo un hervidero de propuestas para cuidar el medioambiente. Hablamos con varios de los profesores que trabajan con sus alumnos y alumnas, cada día, por la salud de nuestro planeta.

Suena el timbre y arranca la música. Por los pasillos se empiezan a escuchar los primeros acordes de El ciclo sin fin, esa canción tan conocida de El Rey León que nos recuerda que el frágil equilibrio de los ecosistemas depende de nuestro cuidado. Mientras la melodía empapa cada rincón del colegio, los niños y niñas se van sentando en su pupitre. Tienen muchas tareas por delante: acabar el libro de poemas, repasar el manifiesto, diseñar las pancartas… El Día de la Tierra requiere de una gran preparación. Es el mejor momento para demostrarle al planeta todo lo que podemos (y queremos) hacer por él.

Siempre ha sido así. Cada 22 de abril, los colegios se han preparado a conciencia para no dejar pasar de largo esta jornada tan especial que lleva celebrándose desde hace más de medio siglo con la única intención de recordar que entre todos tenemos que cuidar nuestro hogar común. Los precursores de esta idea, Gaylord Nelson y Denis Hayes, hablaron por primera vez del Día de la Tierra en 1969, cuando organizaron una protesta para proteger el medioambiente, implicando al máximo número de estudiantes universitarios posibles y que fue celebrada en 1970. Las aulas eran el mejor entorno donde germinar esta nueva lucha. Y de aquellos universitarios, estos alumnos: en la actualidad, son centenares los centros educativos de todos los niveles que celebran el Día de la Tierra, heredando las reivindicaciones de los 60 y transformándolas para adaptarse a las necesidades del presente.

«Tú nos das los recursos y nos cuidas. Nosotros a veces te hacemos daño, pero te prometemos que lo haremos mejor», reza el manifiesto del CEIP Riomanzanas

Ese es el caso del CEIP Riomanzanas, un colegio bilingüe en inglés ubicado en la ciudad de Zamora que lleva semanas preparándose para la ocasión. La música –una lista de reproducción elaborada con canciones que hablan del planeta– que ha sonado durante estas dos últimas semanas tan solo ha sido una antesala de todo lo que el alumnado había preparado en honor a la Tierra. «Todo lo que hacemos es para que los niños y niñas se conciencien sobre el planeta, que lleguen temas como el reciclaje, el cuidado de la biodiversidad o la reducción de las emisiones a las aulas y se pongan en práctica», relata María Teresa Vega, profesora y directora del centro. En el Día de la Tierra, todos los alumnos, desde infantil a primaria, leyeron en el patio del colegio una serie de poemas sobre el planeta, escritos de su propia tinta en un libro digital elaborado a lo largo del curso junto con un colegio de Italia. Esta iniciativa forma parte de uno de los proyectos de sostenibilidad que el centro está llevando a cabo durante el año. Los más mayores también dieron voz a un manifiesto escrito en forma de carta a nuestro hogar: «Tú nos das los recursos y nos cuidas. Nosotros a veces te hacemos daño, pero te prometemos que lo haremos mejor».

Dia de la Tierra

Julián Ortiz: «Queremos transformar la realidad desde el centro»

Porque el Día de la Tierra es tan solo uno de los 365 días que tenemos para mejorar nuestro comportamiento con el planeta. Así lo recuerda Julián Ortiz, profesor bilingüe en inglés y francés del CEIP José María, en Jaén, y coordinador de los proyectos relacionados con la educación ambiental del centro. «Como nuestro colegio es una Ecoescuela, para nosotros esta iniciativa es una más en todo lo que hacemos, porque consideramos que es bueno visibilizar el medioambiente todo lo que podamos, que los niños lo interioricen y lo lleven fuera de las aulas», explica. Para conmemorar este 22 de abril, los alumnos de primer ciclo han elaborado una bandera para representar al planeta y su significado. Además, han visualizado un documental sobre medioambiente para inspirarse en la elaboración del manifiesto que han redactado. Los del último ciclo han optado por organizar un debate sobre cómo la tecnología puede (o no) favorecer al medioambiente. Todas estas actividades quedan unidas por un mismo hilo: el de la consecución. «Rara vez hacemos una actividad puntual. Solemos aprovechar las actividades para alargarlas en el tiempo e involucrar a alumnos y familias, para que tengan algo de lo que acordarse. Queremos transformar la realidad desde el centro», añade Julián.

Juana Asensio: «Implicamos a las familias para que sigan aprendiendo, todos juntos, en casa, para que lo que aprenden en el cole no se quede allí»

En el Algar, una pequeña localidad de Cartagena (Murcia), resolver los problemas del planeta desde el pupitre es una de las máximas del CEIP Virginia Pérez. Ubicado cerca de la costa del Mar Menor, este colegio empezó hace dos semanas con un proyecto de concienciación sobre la delicada situación por la que pasa este ecosistema. Para este 22 de abril, los alumnos elaboraron un mural colaborativo que plasmaba todas las especies que viven en esta albufera murciana y se ven amenazadas por la intensa contaminación provocada por la actividad humana. «Nos estamos centrando en fomentar el reciclaje para evitar más vertidos, adaptando el proyecto a cada nivel escolar. Los niños de infantil están aprendiendo, por ejemplo, a identificar los colores de los contenedores», explica Juana Asensio, tutora de este ciclo. «También implicamos a las familias para que sigan aprendiendo, todos juntos, en casa, para que lo que aprenden en el cole no se quede allí». Porque eso es, precisamente, en lo que consiste la conciencia ambiental: en saber cuidar de nuestro trozo de planeta, con sus particularidades y sus problemas, de la misma forma que cuidamos nuestro hogar.

Julián Ortiz: «Consideramos que es bueno visibilizar el medioambiente todo lo que podamos, que los niños lo interioricen y lo lleven fuera de las aulas»

En los últimos años estamos aprendiendo a ser habitantes de la Tierra, a reciclar, a cuidar de nuestro entorno y a respetar el medioambiente. Aprendemos también a cambiar pequeñas cosas en nuestro día a día para ser más sostenibles, tanto dentro como fuera del aula. Paso a paso, ganamos más impulso. Los colegios, esos lugares participativos, constituyen el entorno perfecto para conocer, debatir y transformar. Estos son solo tres protagonistas de toda una cadena de acción que se desarrolla cada día en nuestro sistema educativo. Porque todos y cada uno de los centros escolares son pequeños ecosistemas que funcionan a un ritmo único y que pueden generar el cambio en este #DíaDeLaTierra2021, igual que en cualquier otro.

 

Texto: Cristina Suárez