Únete al proyecto
Naturaliza

Aprender haciendo: educación ambiental en un aula inclusiva que mira al futuro

El alumnado de Transición a la Vida Adulta del CEE Jenara Carrasco (Llerena, Badajoz) demuestra que cuidar el planeta también es aprender a vivir en él. A través de experiencias reales y conectadas con su entorno, participan en propuestas que fomentan la autonomía y la sostenibilidad.

De la mano del docente, Antonio Candalija, el alumnado se ha sumado con entusiasmo a diferentes propuestas de Naturaliza, convirtiendo cada actividad en una oportunidad para aprender, crecer compartir y trabajar en equipo. 

Una de las primeras experiencias fue conocer a Gastón y Gastona, las mascotas del proyecto que, desde su llegada al centro, les han acompañado en las distintas actividades. 

   

Con ellos, y a través de la propuesta Mis rutinas son sostenibles de la Biblioteca de Naturaliza, han trabajado los hábitos cotidianos desde una mirada sostenible, reflexionando sobre cómo pequeños gestos, —como ahorrar agua o cuidar los recursos — pueden generar un impacto positivo.  

   

El aula también se ha convertido en una ventana a los ecosistemas gracias a propuestas didácticas, como La rana Mariana, que les ha acercado a la vida en una charca y les ha ayudado a comprender la importancia del equilibrio natural y cómo las acciones humanas influyen en él.

La creatividad ha sido otro eje del aprendizaje. A partir de la propuesta de actividades de la VI Semana Redonda de la Educación Ambiental, centrada este año en la economía circular, han construido instrumentos musicales con materiales reutilizados, demostrando que dar una segunda vida a los residuos también puede ser una experiencia lúdica y hasta musical. 

 

Además, han participado en iniciativas como la propuesta con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, donde, a través del juego han podido conocer a grandes científicas de la historia y sus aportaciones, despertando su curiosidad y acercándose al conocimiento científico de forma dinámica.

Pero el aprendizaje no se ha quedado dentro del aula. El huerto escolar se ha convertido en un espacio clave, en el que el alumnado trabaja de forma activa, cuidando las plantas, observando su crecimiento y conectando con los ritmos de la naturaleza. Un entorno que fomenta la responsabilidad, la paciencia y el trabajo en equipo. 

 

También han realizado diferentes salidas al entorno cercano, en las que han disfrutado de la naturaleza y reforzado su conexión con el medio natural. 

Todo ello desde un enfoque inclusivo, en el que cada alumno y alumna participa activamente según sus capacidades, formando parte del proceso y sintiéndose protagonista de su propio aprendizaje. 

Experiencias como esta evidencian que la educación ambiental y el proyecto Naturaliza no solo trata de conocer el entorno, sino de vivirlo: quererlo, cuidarlo y sentirse parte de él. Cuando las propuestas se adaptan y conectan con la realidad del alumnado, el aprendizaje se convierte en una experiencia significativa que facilita el aprendizaje, favorece su desarrollo y contribuye a un futuro más sostenible. 

¡Gracias al CEE Jenara Carrasco por vuestro compromiso e inspiración! Esperamos que nos sigáis contando vuestras próximas aventuras.