En el CRA La Sabina, Clara Baldovín ha convertido la diversidad de su aula unitaria en un auténtico superpoder educativo. Con el apoyo de Naturaliza, su alumnado ha aprendido del entorno, descubierto sus propios “superpoderes” y actuado para mejorar su municipio demostrando que la educación ambiental puede brillar en cualquier contexto.
El CRA La Sabina es un Centro Rural Agrupado de la provincia de Huesca que abarca las localidades de Robres, Alcubierre, Frula y Montesusín. Trabajar en un aula unitaria es un reto: ritmos distintos, necesidades variadas y un amplio abanico de intereses distintos. En su aula unitaria, formada por alumnado de diferentes edades y niveles, Clara ha sabido canalizar esta diversidad, apoyándose en los recursos de Naturaliza, para crear experiencias cooperativas y motivadoras donde aprender del entorno es el punto de partida.
Todo comenzó con la acción colectiva del primer trimestre del curso 24-25: “Guardianes del planeta: ¡Tenemos derecho a un ambiente sano!”. Esta propuesta invitaba al alumnado a descubrir sus “superpoderes”: aquellas habilidades propias que pueden contribuir al bienestar del entorno. A la vez, les recordaba que la infancia no solo tiene derecho a un ambiente saludable, sino también un papel clave en su protección.
A partir de esta reflexión, el alumnado de la sede de Montesusín observó que su municipio no estaba tan limpio como les gustaría. ¿La reacción? Pasar a la acción. Organizaron ecopatrullas, diseñaron sus propios chalecos en la clase de Plástica y salieron a limpiar los rincones del pueblo. Una experiencia que combinó responsabilidad ambiental, creatividad y un fuerte sentido de pertenencia.

Con entusiasmo y compromiso, pusieron en práctica sus “superpoderes” y comenzaron a realizar batidas periódicas para mantener el municipio limpio. La actividad no solo mejoró su entorno, sino que reforzó la idea de que la acción local tiene un impacto real y que cada “superpoder” cuenta.
Otro de los momentos más especiales del curso llegó con su participación en la V Semana Redonda de Naturaliza, celebrada con motivo del Día Mundial de la Educación Ambiental. Ese año, la temática giraba en torno a la vida en armonía con la naturaleza. El alumnado desarrolló la actividad “Conecta con los ritmos naturales”, una yincana sensorial pensada para percibir los ritmos del entorno, conectar con ellos y comprender cómo sincronizar nuestra vida con los ciclos naturales favorece tanto nuestra salud como la del planeta. En este proceso, ampliaron la propuesta de discriminación auditiva y grabaron su propio audio en clase, enriqueciendo la experiencia.
Un aula unitaria no es un obstáculo, sino una oportunidad para aprender desde la cooperación, la creatividad y el vínculo con el territorio.
La aventura continuó con la adaptación de la sesión doble de 4º de Lengua Castellana y Literatura “Supergastón y Supergastona”, de la Biblioteca de propuestas didácticas de Naturaliza. Esta actividad, repleta de materiales visuales inspiradores, en los que aparecen Gastón y Gastona disfrazados de seres vivos, cuanta con actividades dirigidas a trabajar la biodiversidad, la interdependencia y las relaciones ecológicas, al tiempo que se refuerzan contenidos lingüísticos.

Clara adaptó la propuesta a su aula multinivel dividiéndola en tres sesiones:

Para culminar este viaje, el alumnado participó en el podcast del CRA, donde compartieron aprendizajes, emociones y reflexiones con toda la comunidad educativa.
El trabajo de Clara y del CRA La Sabina es un ejemplo inspirador de cómo la educación ambiental puede adaptarse a cualquier contexto, incluso aquellos que tradicionalmente se consideran más complejos. Un aula unitaria no es un obstáculo, sino una oportunidad para aprender desde la cooperación, la creatividad y el vínculo con el territorio.
Esta experiencia nos recuerda que la diversidad —de edades, ritmos, intereses— no es un desafío que superar, sino una riqueza que potenciar. Y que, cuando se combina con propuestas educativas como las de Naturaliza, puede convertirse en una poderosa herramienta para formar a niñas y niños conscientes, responsables y comprometidos con el cuidado del planeta.