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Que la solidaridad no se quede solo en Navidad

La Navidad y la solidaridad son términos que suelen ir unidos. Durante la Navidad se promueven valores como la paz, la cooperación, la generosidad o la gratitud, pero ¿por qué dejarlo solo ahí? Este año marcado por la crisis sanitaria podemos empezar un movimiento solidario en los coles que se extienda más allá de las fiestas. Estas son solo algunas ideas de acciones para que el 2021 traiga más solidaridad a tu aula.

Puede que una de las imágenes más famosas de la Navidad sea –además de la decoración, los villancicos o el belén– la estampa navideña que dibuja la película ¡Qué bello es vivir!, el clásico navideño por antonomasia gracias a que su protagonista, George Bailey –interpretado por James Stewart–, nos demuestra que el altruismo no es algo exclusivo de la Navidad. En el filme de Frank Capra, un ángel de la guarda es el que guía a nuestro protagonista para que descubra el impacto positivo de sus buenas acciones en su comunidad. Y, como ese ángel interpretado por Henry Travers, los profesores también pueden ser las luces que iluminen el camino de los más pequeños en la aventura que supone ayudar a que el mundo sea un lugar un poco mejor para todos los que en él habitan. Porque, si algo hemos aprendido con la pandemia que ha ensombrecido este 2020 es que tanto la crisis sanitaria como la climática se pueden superar si apelamos a los sentidos más básicos del ser humano.

La cooperación, la colaboración, la solidaridad y la unidad de acción a las que apela la película de Capra son también las claves para construir ese futuro sostenible y sano que nuestro planeta necesita. Y no hay mejor oportunidad que estas fiestas para poner en marcha pequeñas acciones que trasciendan las vacaciones y se prolonguen durante el resto del año.

Compartir juguetes, regalar sonrisas

Tras la Navidad, especialmente tras la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos, son muchos los niños que acaban acumulando juguetes en el fondo de un armario. Con la llegada de un nuevo muñeco o videojuego, siempre hay algún otro que pasa al olvido, pero ¿qué hacer con él?

Si es muy viejo y no se puede utilizar la opción es reciclar el juguete. Pero la propuesta que cumple dos objetivos en uno sería donarlo: así, estaríamos apostando por la economía circular y, a la vez, ayudaríamos a que niños y niñas en condiciones de vulnerabilidad pueda recibir un juguete. Los profesores podéis pedirles a los más pequeños que, tras las fiestas, traigan a clase un juguete –en buenas condiciones– para donar y, así, sembrar la semilla de la solidaridad desde el colegio. Todos estos muñecos pueden llevarse a oenegés que realizan recogidas y que han activado protocolos covid especiales para garantizar la seguridad de las donaciones. Además, podemos animar a los niños a que repitan esta acción cada vez que reciban un regalo, ya sea por su cumpleaños o cualquier otra ocasión: por cada juguete nuevo que entra en casa, otro puede acabar en las manos de un familiar, amigo o desconocido que le vaya a dar una segunda vida.

Reacondiciona y dona para que otros sigan aprendiendo

Tras varios meses en los que la brecha digital en nuestro país se ha hecho cada vez más grande, es buen momento para recordar a los más pequeños –y a sus familias– que, al contrario de lo que se piensa, muchos aparatos electrónicos y equipos informáticos pueden tener una nueva vida. Son muchas las asociaciones que acondicionan y reparan ordenadores y tablets, por ejemplo, para que puedan ser usados en colegios, centros de mayores u oenegés.

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El tiempo es oro, sobre todo si lo compartes

Si algo nos ha enseñado este 2020 tan peculiar que hemos vivido es la importancia de compartir nuestro tiempo con quienes más lo necesitan. Aunque –dependiendo de su edad– los niños no puedan realizar aún todo tipo de voluntariado, sí que pueden animar a sus familias a dar un paso solidario ¡con animales! De esta manera, todos –pero sobre todo los más pequeños– podrán aprender de primera mano la importancia de cuidar de otros y ser más responsables. Todas las comunidades autónomas –y prácticamente todas las ciudades– tienen albergues de animales que necesitan de voluntarios que les echen una mano para pasear a los perros, dar de comer a los gatos o, simplemente, dar amor a estas mascotas abandonadas. Así, tanto grandes como pequeños recordarán que una mascota no es un juguete. Existen muchas opciones de voluntariado en las fiestas navideñas como la recogida de alimentos, actualmente existen muchas campañas solidarias destinadas a mejorar la calidad e vida de las personas en estas fechas.

Dona tu tiempo al medioambiente…

Tanto las granjas escuelas como algunas asociaciones medioambientales disponen de servicios de voluntariado y acciones solidarias para niños y familias que acercan a los más pequeños a la naturaleza. La oenegé Reforesta, por ejemplo, realiza jornadas de plantación de árboles con voluntarios en las que pueden participar niños de todas las edades. Y, como esta, hay muchas organizaciones sin ánimo de lucro que promueven la limpieza de bosques, ríos o playas durante todo el año: tan solo es necesaria una breve búsqueda en Google para encontrar la más cercana.

… y dile adiós a la basuraleza

El proyecto Libera de SEO/BirdLife, en alianza con Ecoembes, realiza campañas de recogida de basura en la naturaleza todos los años, pero nuestro espíritu solidario (para con nuestro planeta) puede ir más allá. Una acción segura, al aire libre y que nos reconecta con la naturaleza sería organizar una recogida de basuraleza en parques o espacios verdes cerca de casa o del colegio, incluso en el patio. Los más pequeños pueden, así, extender su área de influencia también a sus amigos y familiares.

Las Navidades son un momento lleno de ilusión y espíritu solidario, pero no es necesario que se quede solo en esas fechas específicas. Estas son tan solo algunas de las acciones solidarias que podemos poner en marcha con la llegada de 2021, pero hay tantas como abarque nuestra imaginación: desde el acompañamiento de mayores –a través de videollamadas– hasta las donaciones y colaboraciones con bancos de alimentos y asociaciones de vecinos que organizan comidas solidarias. En unas fiestas marcadas por la covid-19 y las ausencias, se hace más importante que nunca colaborar con la comunidad en la que vives para que nadie se quede ni solo ni atrás. Porque no se nos puede olvidar que existen cientos de proyectos en los que participar y aprender –jugando– que la solidaridad no es exclusiva de unos pocos días del año.