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Vuelta al cole 2020, recuperar la relación con la naturaleza para una salud física y mental

Para el catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio Corraliza, el mundo digital y el natural no son opuestos, sino complementarios y deben estar en contacto estrecho. Si queremos que el alumnado entienda la importancia de cuidar y proteger la naturaleza, «necesitamos provocar emociones positivas de vinculación y conexión emocional con ella».

«Creemos que podemos vivir al margen de la naturaleza y, sobre todo, de la estimulación que esta proporciona, pero lo crítico no es que no pasemos tiempo en entornos naturales, sino que no tengamos contacto directo con esa estimulación natural». José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), explica así el fenómeno conocido como extinción de la experiencia, algo que está directamente relacionado con los ritmos frenéticos de nuestra vida. O, dicho de otro modo, cómo la falta de contacto físico con la naturaleza puede llevar a la desconexión con el medio natural.  Con una vuelta a las clases que podría cambiar radicalmente nuestros hábitos de estudio (y de enseñanza en los centros educativos), recuperar esa relación íntima y estrecha con el entorno natural podría convertirse desde el inicio de curso en una solución práctica y saludable para evitar los espacios cerrados y, a su vez, mantenernos sanos mental y físicamente.

«El contacto directo con la naturaleza mejora los sentimientos de implicación y la conexión emocional con la naturaleza»

«Evolutivamente hablando, nuestro sistema nervioso se ha formado en contacto con la estimulación natural y es este el que echa de menos el contacto con la naturaleza», asegura. Aunque a muchos el confinamiento nos demostró que nuestro cuerpo busca esa conexión para sentirse bien, la mayoría de la población urbana ha hecho de las pantallas su única ventana hacia lo silvestre. Sin embargo, como apunta el experto, eso no es suficiente para saciar nuestras ansias verdes. «Podemos recuperar esas imágenes como elemento informativo, pero no como estimulación», reconoce. Por eso, el catedrático asegura que es fundamental promover un contacto directo con la naturaleza.

Algo tan sencillo como pasear por un parque tras una jornada laboral intensa o un día de exámenes restaura nuestro bienestar psicológico. «Es casi como si la mente se limpiara y tu sistema nervioso se equilibrara», define Corraliza. Pero lo que pudiese parecer una idea romántica de una naturaleza que nos cura está respaldada por décadas de investigaciones científicas. En varios estudios en los que participó el catedrático antes de que estallara la pandemia se comprobó la verdadera capacidad sanadora de nuestro entorno, especialmente en los más pequeños. «Estudiando la relación entre el nivel de estrés percibido en la infancia y la naturaleza cercana –parques, jardines, árboles en la calle, las vistas desde la ventana de casa o del colegio, etc.–, descubrimos que, a mayor nivel de esta última, menor estrés percibido», asegura. Esto se traduce en que la capacidad de gestión de la ansiedad de un niño que sufre un evento traumático –como puede ser un divorcio, el fallecimiento de un ser querido o el acoso escolar–, será mayor si hay naturaleza a su alrededor.

«La capacidad de gestión de la ansiedad de un niño será mayor si hay naturaleza a su alrededor»

Naturaleza sin filtros digitales

Gracias a internet y a los medios de comunicación, un niño que nunca ha estado en la costa conoce a la perfección el sonido de las olas del mar al romper contra las rocas. Así funciona la magia de internet. Como ya expuso en los setenta el profesor de Psicología Ambiental de la Universidad de Michigan, Stephen Kaplan, la naturaleza, como referente informativo, tiene sustituto a través de la tecnología. «Te permite aprender de la naturaleza, pero para recuperar las emociones vinculadas con ella, el contacto directo no tiene sustituto», explica Corraliza. Para este experto, podemos encontrar un gran aliado en las aulas en el mundo digital, por su capacidad de proporcionar información para revalorizar el contacto con la naturaleza. Sin embargo, lo digital y lo natural han de ser entendidas como experiencias complementarias: mientras la tecnología nos aporta datos y conocimiento, «el contacto directo con lo natural mejora la respuesta emocional y los sentimientos de implicación, de apropiación, de vinculación y de conexión emocional con la naturaleza», asegura.

«Si queremos provocar cambios positivos en nuestra sociedad, no podemos esperar que vengan motivados solo por la angustia»

Aprender a través del amor

En un mundo incierto como en el que vivimos, con la amenaza de la emergencia climática y futuras pandemias, algo que afectará sobre todo a las generaciones más jóvenes, parece complicado encontrar la manera de transmitir la importancia del cuidado de la naturaleza a nuestros alumnos, sobre todo cuando no siempre tenemos la capacidad de conectarlos con ella físicamente. Para Corraliza, la solución radica en entender que «lo que ayuda a aprender es el amor, no el miedo a la pérdida». Entonces, si queremos provocar cambios positivos en nuestra sociedad, no podemos esperar que vengan motivados solo por la angustia: abusar de los mensajes catastrofistas no es la mejor manera de abordar los retos de esta década en clase, según el experto.

Hablar de especies en peligro de extinción es vital, por ejemplo, pero lo es aún más conseguir que los más pequeños se impliquen en su protección y, para ello, Corraliza recomienda actividades más directas, como convertir al lince ibérico en la mascota del grupo. «En psicología hay una máxima que dice que el placer marca, el dolor borra», recuerda. Si queremos que el alumnado entienda la importancia de cuidar y proteger la naturaleza, Corraliza lo tiene claro: «necesitamos provocar emociones positivas de vinculación y conexión emocional con ella».

 

Texto: Raquel Nogueira