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Las setas, un tesoro otoñal

tesoro otoñal

Las setas silvestres son muy valoradas gastronómicamente y crecen en zonas con unas características ambientales muy concretas. Cada vez que llega el otoño, son miles los aficionados que se adentran en el bosque para dar con ellas, pero una recolección abusiva puede traer problemas, llegando a provocar verdaderos estragos en los ecosistemas.

El crujir de las hojas secas, el olor a vegetación húmeda, los sonidos de los animales, ¡bienvenido al otoño! Cuando nuestro entorno se viste de otoño, la fotografía cambia por completo: después de las duras rachas de calor, los bosques comienzan a respirar algo de aire fresco. Pasearlos en ese preciso momento nos ayuda a conectar con la naturaleza y descubrir aquellos pequeños matices que aparecen tan solo en esta época del año. Es lo que ocurre por ejemplo con las setas, todo un regalo de la naturaleza, que se multiplican y se reparten a diestro y siniestro por el suelo, con sus cientos de formas y colores.

Quien sabe distinguirlas bien encuentra en ellas un rico alimento. Por eso muchos se adentran durante estos meses para recolectarlas en la densidad vegetal, con las cestas en la mano y las zapatillas deportivas en los pies. En el caso de muchos de los habitantes de la España rural estos hongos son todo un tesoro, ya que suponen una garantía económica para el resto de las estaciones e incluso un estilo de vida autosuficiente. Las cifras lo dicen todo: cada año se recogen, se consumen y se comercializan en España hasta 250.000 toneladas de setas silvestres.

Sin embargo, este preciado manjar corre un serio peligro: si se retiran todos sus ejemplares de forma indiscriminada, podemos poner en peligro su supervivencia y la del resto de los seres vivos que habitan sus ecosistemas. Estos hongos son únicos para nosotros, pero también para la biodiversidad, ya que cumplen un papel fundamental en la conservación de los bosques y la mitigación de los impactos del cambio climático. Por eso su recogida en nuestro país está limitada a un cierto número por persona y día acordado por cada comunidad autónoma.

Estos hongos son únicos para nosotros, pero también para la biodiversidad, puesto cumplen un papel fundamental en la conservación de los bosques

Las setas, en realidad, son tan solo el fruto de una tupida red hongos que crece bajo tierra y que depende del ecosistema por encima del suelo. Así, esta masa y los árboles conviven en una perfecta simbiosis: la primera les ayuda a absorber nutrientes y agua; ellos, en contrapartida, transfieren a los hongos los carbohidratos que producen al absorber el CO2 de la atmósfera. Por tanto, además de ser fundamentales a la hora de hacer de los bosques uno de los grandes contenedores de CO2 del mundo, los hongos también intervienen en la descomposición de la materia orgánica, dándole al suelo la estabilidad y la salud que necesita para que la vegetación crezca.

Conociendo ahora la gran labor que hacen las setas en el mantenimiento de la biodiversidad, quizá desde las aulas os estéis preguntando hasta qué punto el cambio climático puede afectar su producción. ¿El aumento de temperaturas podría dejarnos sin ellas? Hasta hace poco se ha creído que sí, pero un reciente estudio de la Universidad de Lleida concluyó que, si bien las setas necesitan lluvias constantes para poder vivir, lo que verdaderamente debe preocuparnos ahora mismo son los efectos que la falta de gestión de bosques, la recogida ilegal y los cambios en el uso del suelo causan sobre su salud.

Durante los últimos años han surgido numerosas iniciativas que buscan una gestión más sostenible de este recurso

Por este motivo, durante los últimos años han surgido numerosas iniciativas que buscan una gestión más sostenible de este recurso. Es el caso del conocido FUNGIGO, que propone acciones para poner a las personas en el centro del aprovechamiento micológico, proponiendo acciones innovadoras para que los habitantes de las zonas participen en los usos que dar a los territorios e incluso creando Parques Micológicos Inteligentes capaces de generar economía local en torno a las setas de forma respetuosa con el medioambiente (así como también empleo, turismo sostenible y emprendimiento inclusivo).

Otros, en cambio, aprovechan el recurso económico de las setas para generar conciencia. En Fungi Natur, mientras producen y venden setas orgánicas y sostenibles, buscan alternativas a los bosques autóctonos para facilitar su preservación, apoyan a las redes locales de consumidores, promueven el autocultivo de hongos a pequeña escala y promueven la educación ambiental mediante actividades formativas en el bosque. En ellas, los alumnos pueden aprender cómo se trata de forma sostenible un cultivo de hongos, los problemas medioambientales a los que se enfrentan o cómo llevar a cabo técnicas agrícolas más sostenibles.

No podemos perder de vista este regalo de la naturaleza en esta época de otoño. Aprovechemos estas semanas para ir de excursión al bosque y descubrir un poco más sobre las setas, adéntrate en la naturaleza y disfruta al máximo. Siempre con cuidado, evitemos recogerlas sin la ayuda de un experto, primero porque hay que conocer las técnicas para hacerlo de la manera más sostenible posible, y segundo porque no todas las setas son comestibles y de hecho son más comunes las venenosas que las que se pueden comer. Una razón más para aprender todo lo que podamos de ellas.

Texto: Cristina Suárez