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Ecoturismo en familia: descubrir otra forma de abordar el viaje

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¿Imaginas un turismo respetuoso con la naturaleza, que nos ayude a cuidar de la Tierra y nos enseñe a amarla? Te damos las claves para que tu verano y el de tu clase y sus familias sea sostenible e inolvidable.

Más que un destino, el ecoturismo es una actitud. Una forma de entender las vacaciones en la que el puro disfrute queda supeditado –o al menos discurre paralelo– a la fuerte conciencia ecológica con que abordamos el viaje. Y, sobre todo, a las decisiones que se derivan de ese eje ambiental en torno al cual todo debe girar. Esto no significa que el turismo sostenible equivalga a sufridas renuncias. O a aburrimiento limitante. Muy al contrario, supone un despertar al «menos es más». Un descubrimiento de la cercanía y los pequeños placeres. Implica darse cuenta de que la experiencia consciente ofrece vías de aprendizaje y gratificación tan inagotables como sorprendentes. Y con niños y niñas, el carácter didáctico del ecoturismo se multiplica. Las familias ocupan el rol del docente durante las vacaciones: los padres y madres aprenden al informarse y al transmitir lo aprendido a los más pequeños. También al observar las reacciones de estos y el compromiso que van adquiriendo mediante el contacto directo con aquello que hemos de preservar: la naturaleza y su belleza, sus secretos, su potencial de aventura.

Una máxima vertebra el ecoturismo. Y no es otra que reducir nuestra huella ecológica. Hace un par de años, un riguroso estudio vino a refrendar lo que muchos ya sospechaban: el impacto contaminante del turismo es bastante más elevado de lo que se creía. Sus actividades generan hasta el 8% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, cuatro veces más de lo que apuntaban las estimaciones anteriores. Pero ¿cómo dejar atrás el turismo de masas y subirnos a su versión más sostenible?

Las actividades turísticas generan hasta el 8% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero

Al salir de viaje, el camino más directo para minimizar nuestra carga de emisiones pasa por acortar distancias y sopesar el medio de transporte que vamos a utilizar. El eslogan kilómetro cero puede teñir todas nuestras decisiones de verde, y no solo en lo que al consumo de productos se refiere. Porque parecería un tanto paradójico que, para distancias en las que no hay miles de kilómetros por medio, arrancásemos unas vacaciones ecofriendly en la sala de embarque de un aeropuerto. Porque la aviación contribuye al 2% de las emisiones mundiales de carbono y, por ejemplo, un vuelo de clase económica entre Londres y Nueva York emite alrededor de 0,67 toneladas de CO2 por pasajero, según la Organización de Aviación Civil Internacional. Tampoco deberíamos descartar dejar aparcado el coche y optar por el transporte público, que no deja de ser una fuente preciada de mensajes ambientales que los más pequeños asimilarán de primera mano.

Pero la conciencia ecológica a la hora de irse de vacaciones va mucho más allá de la manera en que nos desplazamos. La preparación y desarrollo de un viaje son, con frecuencia, festivales de consumo innecesario: se adquieren prendas y otros productos «por si acaso», en previsión de necesidades imaginadas e impulsivas. Demasiadas veces se da rienda suelta al capricho y al antojo y, precisamente por eso, unas vacaciones ecológicas son un auténtico filón para inculcar en los niños y las niñas –aunque más bien serán estos los que se lo expliquen a los adultos– los conceptos básicos del consumo responsable. Por lógica, el ecoturismo ha de ser más austero. Y cuando realmente haya que comprar algo, se puede convertir en una actividad familiar, en la que todos indaguemos sobre la procedencia y elaboración del producto que necesitamos. Porque apostar por la slow fashion y las marcas sostenibles son un esencial del ecoverano.

El turismo sostenible supone un despertar al «menos es más»

Ecoturismo ‘made in Spain’

España vive un auténtico boom de alojamientos ecoturísticos, desde edificaciones rurales que han completado la transición energética hacia a las renovables y se abastecen de productos locales hasta granjas en las que el contacto con animales forma parte del día a día. Para poder organizar nuestras ecovacaciones con más facilidad, el portal Ecotur.es despliega un amplio catálogo y un motor de búsqueda con criterios ajustados a los más pequeños: actividades para niños y niñas, talleres medioambientales, posibilidad de montar en poni o burro… Y en Escapadarural.es podemos encontrar una selección de casa rurales con granja orientadas a familias. Corroborar la convicción ecoturística del alojamiento y asegurarse de que no utiliza la marca como mera estrategia de marketing es, de nuevo, una responsabilidad que puede convertirse en una actividad familiar.

Pero, quizá sin saberlo, los campings siempre han sido, en su mayoría, una opción con marcado espíritu ecologista. En ellos, el bajo consumo energético viene de fábrica. Y la experiencia natural se da por hecho. Últimamente, además, parte de la oferta se ha reorientado para afianzar el elemento medioambiental. Y aunque la acampada libre esté muy restringida en nuestro país, no resulta del todo imposible. Para las familias más aventureras, Conalforjas.es ha elaborado un mapa colaborativo con localizaciones en las que es posible plantar la tienda sin temor a ser multado. Si la ausencia de servicios es el gran contra de acampar en libertad, sus muchos pros llegan al favorecer una absoluta inmersión en la naturaleza.

Una máxima vertebra el ecoturismo: reducir nuestra huella ecológica

Hacer ecoturismo con niños y niñas admite distintos grados: puedes moderar viejos hábitos hipercontaminantes o llevar la experiencia hasta sus últimas consecuencias. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que quizá no se trate de contar emisiones como si de una clase de matemáticas se tratase, sino más bien de aprovechar el viaje –también su antes y su después– para aumentar la conciencia ambiental en la familia. O para poner en práctica valores más respetuosos con el planeta al tiempo que se exploran sendas de bienestar y diversión enlazadas a la naturaleza.

Y ya para el nuevo curso, en Mi aula Naturaliza os proponemos trabajar el turismo sostenible con vuestro alumnado de 3º de Primaria a través de la sesión doble de 50’ Allá donde fueres… cuida el tesoro. A través de la historia de tres personajes que realizan oficios tradicionales, analizaremos los impactos del turismo convencional sobre el medio ambiente y descubriremos los beneficios del turismo sostenible y la importancia de conservar la sabiduría tradicional para mantener la biodiversidad.

Texto: Rodrigo Santodomingo