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5 playas en parques naturales para disfrutar del verano sin dejar de lado el planeta

playas en parques naturales

Doñana, L’Albufera, el Parque Natural Tamadaba, el de las Dunas de Liencres o el de Sanabria no son solo paraísos de biodiversidad patrios, sino que esconden espectaculares playas en las que poder refrescarse en familia durante el verano. Recopilamos los parajes más espectaculares de los que disfrutar mientras cuidamos la naturaleza.

«Uno de cada cuatro pasos los damos en un área protegida». Con estas palabras nos explicaba Javier Puertas, representante de EUROPARC-España y de la Fundación Fernando González Bernáldez, que nuestro país cuenta con la friolera de más de dos mil espacios protegidos, quince de ellos categorizados como parques nacionales. En otras palabras, un cuarto del territorio español cuenta con algún tipo de protección especial. Probablemente estos datos no nos sean ajenos, pero lo que solemos olvidar mencionar en las clases de Geografía o Naturales es que, para disfrutar de playas de ensueño, también podemos acudir a estos lugares naturales que, la mayoría de las veces, se asocian exclusivamente con la conservación de la naturaleza, el senderismo o actividades similares.

Pero en pleno verano, con las vacaciones por delante, qué mejor manera de seguir en contacto directo con la naturaleza que a través de un chapuzón en estos paraísos naturales (casi) desconocidos para las masas, donde podrás poner en práctica todas esas lecciones ambientales para respetar el entorno que has enseñado a tus alumnos y alumnas a lo largo de este curso y hacer un turismo sostenible. Recopilamos las playas recónditas de cinco parques naturales situados en distintos puntos cardinales de la geografía española donde pegarse un baño sostenible, no siempre será a la vera del mar, pero sí respetando la vida marina.

Playas de Valdearenas y Canallave (Cantabria)

Entre las 195 hectáreas del Parque Natural de las Dunas de Liencres, en la localidad cántabra de Piélagos, se esconden dos joyas del litoral cantábrico –las playas de Valdearenas y Canallave– y un buen puñado de calas. Las dunas de esta zona protegida reúnen las arenas de las corrientes litorales y las del río Pas, y rodean estas playas, convirtiéndolas en el lugar perfecto en el que acabar la travesía de este gran parque cubierto por bosque de pino marítimo. Al estar habitado por multitud de aves acuáticas migratorias y gran variedad de reptiles y mamíferos, es un lugar perfecto para contemplar y fotografiar la avifauna y la flora, como el cardo marino.

Torre del Loro, Torre de la Higuera y Cuesta Maneli (Andalucía)

Sin lugar a duda, Doñana es uno de los espacios naturales protegidos más emblemáticos –y conocidos– de España que, además de parque natural y nacional, es también reserva de la biosfera. Su biodiversidad lo hacen único: está salpicado de enebros costeros, águilas imperiales y linces ibéricos –este último empieza, tímidamente, a recuperarse en números–. Además, tanto su ubicación como el hecho de que se trate de una de las zonas húmedas más importantes de Europa hacen que sea un paso clave para una gran diversidad de aves migratorias. Pero eso no es todo, este parque posee 60 kilómetros de playas (casi) vírgenes, situadas entre Mazagón y Matalascañas: las de Torre del Loro, Torre de la Higuera y Cuesta Maneli. Cada una con su propia peculiaridad, pero todas ellas con un denominador común: están rodeadas de una biodiversidad sinigual.

Pinedo, L`Arbre del Gos, El Saler, La Garrofera, la Devesa y el Recati-Perellonet (Comunidad Valenciana)

El Parque Natural de L’Albufera en Valencia es un tesoro de la costa mediterránea. A escasos 10 kilómetros de la capital de la comunidad autónoma se encuentra un humedal de suma importancia (internacional) para las aves. Además, el propio parque tiene varias playas, como la de Pinedo, L`Arbre del Gos, El Saler, La Garrofera o el Recati-Perellonet. E, incluso, una completamente salvaje: la Devesa. En ellas, además de tomar el sol –siempre con un protector solar adecuado– o bañarnos, podemos disfrutar de la vegetación mediterránea y más de 250 tipos de aves diferentes, como ánades, gaviotas o martinetes.

Pinedo beach in Valencia Spain at Mediterranean sea

Arenales de Vigo-Los Enanos, El Folgoso, Custa Llago y Viquiella (Castilla y León)

Las playas fluviales no suelen ser tan conocidas como las del litoral, pero no por ello son menos importantes (a nivel ecosistémico) o espectaculares. Ese es el caso de las que se sitúan en el zamorano Parque Natural Lago de Sanabria, que cuenta con el mayor lago de la península y el único de origen glaciar. En sus playas de arena y piedra se permiten el baño, la pesca y los deportes acuáticos, siempre y cuando se respete un entorno natural formado por bosques de robles y de ribera y especies animales como el corzo, el lobo, la nutria o el águila real.

Playa de Guayedra (Canarias)

El Parque Natural de Tamadaba en Gran Canaria es una de las zonas menos alteradas de la isla. Barrancos, escarpes y macizos dan forma a un paisaje erosivo con una rica biodiversidad. Atravesando sus bosques de pino canario se llega, además, a la playa de Guayedra, en Agaete, una cala que se encuentra justo debajo de un acantilado que hace las delicias de unos visitantes que, desde ella, pueden contemplar El Teide. Su ubicación, su flora –compuesta principalmente de piedra volcánica y palmeras– y su fauna hacen que tenga un gran valor geológico.

Cada playa y cada parque natural o nacional en el que se encuentran tiene sus propias características, pero todos coinciden en contar con un alto valor ecológico. No obstante, estos son solo unos pocos ejemplos de la riqueza de la biodiversidad de nuestro país. Así que ¿por qué no animar a tu clase, tras las vacaciones, a hablar de los lugares que han visitado en verano en clave medioambiental? Porque, demasiadas veces, cuando hablamos de la importancia de proteger el planeta y su diversidad biológica nos olvidamos de acercárselo a los más pequeños con ejemplos concretos y cercanos.

Además de animaros al disfrute de estas increíbles playas en entornos protegidos, os proponemos un par de recursos que podéis encontrar en Mi aula Naturaliza  para trabajar a la vuelta con el alumnado:

Sesión doble de 50’ La vida en sílabas, dirigida a alumnado de 1º de Primaria. En ella conoceremos las razones por las que el agua es indispensable para el mantenimiento de la vida en la Tierra, qué pasaría si no existiera y qué buenas prácticas permiten conservar los hábitats acuáticos.

Sesión doble de 50’ Mediterráneo: ¿playa o montaña? Dirigida a 5º de Primaria. Para acercar al alumnado las praderas marinas de posidonia oceánica, una especie endémica del mar Mediterráneo con una importante función para la regulación del clima terrestre.