Última hora ambiental

Día Mundial de la Bicicleta en el cole: sumar bicis para restar emisiones

Día de la bicicleta

La movilidad sostenible tiene una aliada incomparable: la bicicleta. Nos subimos a una para que les expliques a tus alumnos por qué es tan importante apostar por las dos ruedas y descubrir todos los beneficios que tiene este medio de transporte para nuestra salud y la del planeta.

Cada 3 de junio se celebra el Día Mundial de la Bicicleta, y esta vez lo hacemos en un momento en el que, como medio de transporte, está más de actualidad que nunca. Y es que incluso el día 5, Día Mundial del Medioambiente, podemos seguir reivindicando la bici como el elemento clave de la movilidad sostenible. En plena transformación verde de nuestra forma de vida, la bicicleta se revela como el medio de transporte ideal para las ciudades –aunque en el entorno rural tampoco se olvidan de ella–. Pero ¿a qué se debe? La respuesta es simple: es el menos contaminante y el más sano. Te damos cinco claves de por qué esa bici que nació a mitad del siglo XIX marcará la manera en que nos movamos en el siglo XXI.

Porque es bueno para la salud… en más de un sentido

Con un estilo de vida cada vez más sedentario, donde la obesidad infantil aumenta además del auge de la comida rápida y de la comida basura, la bicicleta es el único medio de transporte –sin contar nuestras piernas– que incorpora la salud en su propio uso. Pero, además, lo hace en muchos sentidos: una ciudad con menos coches es una urbe con mejor calidad de aire y menos ruido. Ya estamos comprobando cómo nuestra salud empeora o cómo la polución enferma nuestros pulmones. Incluso existen estudios que aseguran que la contaminación debilita nuestra salud mental o puede llegar a disminuir el coeficiente intelectual. Un mundo de ciudades en bicicleta es un mundo más sano.

La vida en bicicleta promueve la vida de barrio

Porque impulsa la economía local

En grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Londres o Los Ángeles parece que el coche es imprescindible. En un mundo diseñado para la bicicleta, la tradicional división que hace obligatorio el vehículo privado desaparece. Se acabó vivir en un sitio, estudiar –o trabajar– en otro, comprar a kilómetros de casa y tener el ocio en un lugar aún más lejano. Una vida en bicicleta es una vida de barrio, de ciudades de 15 minutos en las que tenemos todo al alcance de nuestros pies. Algo tan sencillo como cambiar la configuración de una ciudad para impulsar las dos ruedas, devuelve la vida a zonas gentrificadas, permite una mayor conciliación entre la vida personal y laboral, y ayuda a fomentar las compras en los comercios locales y de barrio, en vez de las grandes superficies que requieren desplazamientos más largos. Y así lo demuestran metrópolis como Ámsterdam, Viena o Copenhague, donde la bici está completamente integrada en el día a día de sus habitantes.

Porque el coche eléctrico no es suficiente

El debate está sobre la mesa: ¿el vehículo eléctrico es suficiente o solo nos hará consumir más electricidad que se producirá emitiendo gases de efecto invernadero? Nuestro modo de vida tiene que cambiar y, mientras para las distancias largas quedan medios como el tren, para las cortas la bicicleta está destinada a sustituir a todas las demás opciones. El motivo es tan simple como el pedaleo: requiere menos inversión de energía y es la más práctica.

Calles sin coches son calles llenas de peatones, de niños jugando o ancianos paseando. Son calles vivas

Porque es perfecta para la economía circular

La economía circular es la gran apuesta de la Unión Europea para enfrentarse al agotamiento de los recursos del planeta. La Tierra no es infinita, sus materiales son limitados y debemos reaprender algo que bien conocían las generaciones anteriores: reutilizar y administrar bien los materiales y recursos. La bicicleta tiene un mantenimiento y un gasto mucho menor que cualquier otro medio de transporte, es fácil de reparar y de sustituir sus piezas, que pueden ser de bajo coste. Es el transporte más sostenible y circular en más de un sentido.

Porque ayuda a tener mejores ciudades

Recuperando el punto 3: una ciudad diseñada para la bici es una ciudad en la que se vive mejor. Tanto si cohabita con el coche como si lo elimina, la bicicleta trae consigo calles más habitables. En el primer caso porque se obliga a los vehículos a circular mucho más despacio, como es el caso de las famosas calles 30 y 20 que ya han incorporado prácticamente todas las ciudades grandes de nuestro país. En el segundo, porque calles sin coches son calles llenas de peatones, de niños jugando o ancianos paseando. Son calles, en fin, vivas. En España, además, tenemos un ejemplo perfecto de una ciudad media que ha recuperado el espacio público para el peatón: Pontevedra.

Si los adultos, predicamos con el ejemplo, los más pequeños seguirán nuestra estela

¿Y si empezamos a reivindicar un poco más la movilidad sostenible? ¿Y a seguir los pasos de Pontevedra, Ámsterdam o Viena? Hagamos de este Día Mundial de la Bicicleta el comienzo de una revolución sobre dos ruedas que salga del aula e inunde todos los rincones de nuestro país. Desde los centros educativos, construyamos infraestructuras e impulsemos proyectos para que tanto el alumnado como el profesorado cojan la bici para ir al colegio. Celebremos nuestro medioambiente, nuestra biodiversidad y nuestra naturaleza también en las calles, apostando por la bici y motivando a las alumnas y alumnos para que pedaleen por el cambio. Porque si nosotros, los adultos, predicamos con el ejemplo, los más pequeños seguirán nuestra estela.

En la biblioteca de recursos didácticos de Naturaliza encontrarás diversos recursos relacionados con la movilidad sostenible. Un ejemplo es la salida fuera del aula, dirigida a alumnado de 4º de Primaria, ¡Qué máquina de bicicleta! En ella proponemos un recorrido por el barrio o localidad para conocer de primera mano cómo funciona el entorno en cuanto a formas de movilidad, valorar qué aspectos pueden ser mejorables y qué compromisos a nivel personal podemos adoptar para llevar a cabo una movilidad más sostenible en nuestro entorno próximo.

Texto: Jose A. Cano