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6 claves para entender y explicar la nueva Ley de Cambio Climático a tu alumnado

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La Ley de Cambio Climático y Transición Energética es una realidad y marca ya un hito en la historia de nuestro país: la emergencia climática se hace ley. La implicación social y la Educación Ambiental tienen un papel muy importante en el texto. ¿Cómo vamos a adaptarnos, anticiparnos y ser resilientes antes la crisis del cambio climático? ¡Conoce algunas claves de esta ley y cuéntalas en clase!

«El impacto de esta crisis no es excusa para plantear un modelo de crecimiento irresponsable», aseguraba hace ya un año la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. Y lo ocurrido en el Congreso de los Diputados el pasado mes de abril demuestra que su plan para contribuir a la descarbonización de Europa ya está en marcha: el día 16 se publicaba en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, tras haber sido aprobado en el parlamento. A la espera de que, previsiblemente este mes, se apruebe en el Senado, ya podemos decir que se trata de un texto histórico: el primero que pretende legislar en España mirando hacia un futuro más verde y sostenible, cumpliendo las exigencias de la Unión Europea en materia medioambiental. Sus objetivos principales son facilitar la descarbonización de la economía española de modo que se garantice el uso racional y solidario de nuestros recursos, promover la adaptación a los impactos del cambio climático e implantar un modelo de desarrollo sostenible que genere empleo decente. Con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por bandera, esta nueva ley es un paso muy importante para construir entre todos un futuro más sano, justo y sostenible. Estas son sus principales claves:

1. Una educación que lucha por el desarrollo sostenible

La nueva ley hará que la educación ambiental inunde las aulas. Y es que, según el propio texto, para implicar a la sociedad en las respuestas a la emergencia climática es necesario reforzar «el conocimiento sobre el cambio climático y sus implicaciones, la capacitación para una actividad técnica y profesional baja en carbono y resiliente frente al cambio del clima y la adquisición de la necesaria responsabilidad personal y social». Para ello, la norma obliga al Gobierno a revisar cómo se trata el cambio climático y la sostenibilidad en el currículo académico para que sean realmente temas transversales en todos los niveles educativos. La educación ambiental, por tanto, empapará al resto de asignaturas y la sostenibilidad y los ODS serán ejes vertebradores para alumnos y profesores.

La norma obliga al Gobierno a revisar cómo se trata el cambio climático y la sostenibilidad en el currículo académico para que sean realmente temas transversales

2. Adiós a las emisiones contaminantes y a las energías sucias

En una década, las emisiones de gases de efecto invernadero deberán reducirse en al menos un 20% respecto al año 1990 y se deberá alcanzar la neutralidad climática a más tardar en el año 2050. Además, para el 2030, las renovables han de tener un 35% de penetración en el consumo y un 70% de la energía total debe generarse a partir de fuentes renovables. Además, España iniciará un proceso que, de manera paulatina, garantice la coherencia entre las ayudas o incentivos públicos y los objetivos de mitigación del cambio climático: se acabarán, así, las autorizaciones para explotar hidrocarburos en el territorio nacional y se fomentará la producción y uso de gases renovables.

3. Movilidad sostenible y aire limpio

En la actualidad, el sector del transporte supone el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero de España. Precisamente por ello deberá ser parte de la respuesta conjunta a la crisis climática, que pasa por apostar por un nuevo modelo de desarrollo. La idea del texto es alcanzar para 2050 un parque móvil –de turismos y vehículos comerciales ligeros– sin emisiones directas de CO2. Como la movilidad sostenible es clave para cumplir con los objetivos de la UE, la nueva ley obligará a las ciudades de más de 50.000 habitantes a crear zonas de bajas emisiones en, como mucho, una década e impulsar el transporte público eléctrico. Así, se dará un paso más para «mejorar la calidad del aire y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero».

El sector del transporte supone el 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero de nuestro país

4. Adaptándonos al cambio climático

La nueva ley establece un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) con el que se definirá un sistema de indicadores de los impactos y los objetivos estratégicos a seguir para preservar campos esenciales como la economía, nuestro bienestar, la salud o la biodiversidad de nuestro país. Respecto a este último, además, el Gobierno central estará obligado a presentar una «estrategia específica de conservación y restauración de ecosistemas y especies especialmente sensibles a los efectos del cambio climático» para, así, garantizar la preservación de nuestro entorno natural. Pero la adaptación al cambio climático no se queda aquí: otros apartados de la nueva norma hablan también de realizar una planificación urbana y del agua adaptada a la crisis medioambiental o de promulgar una ley de residuos y suelos contaminados en un plazo de seis meses.

5. Una economía descarbonizada que impulsa lo rural

El texto también habla de la necesidad de llevar a cabo una serie de medidas que faciliten una transición justa para los colectivos y áreas geográficas más vulnerables, entre ellas, las zonas rurales. Esto implica una paulatina descarbonización de todos los sectores, no solo aquellos cuyo impacto repercute en las ciudades. La ley de cambio climático planeta que los pueblos sean también partícipes de la transición para que todo el país cumpla los objetivos de la UE a la vez.

Según la ley, nada se puede conseguir sin la participación conjunta de todos en la respuesta al cambio climático

6. La implicación de la sociedad

Nada de lo anterior se puede conseguir, reza la ley, sin la participación conjunta de todos los españoles y españolas en la respuesta al cambio climático. Todos y cada uno de nosotros tenemos una misión esencial: poner nuestro granito de arena para que la transición ecológica sea una realidad y seamos capaces, como sociedad, de adaptarnos a la nueva situación planetaria.

Básicamente, el proyecto de ley plantea cómo debemos prepararnos como país para los impactos de la terrible crisis climática que vivimos y cómo prevenir sus causas –o reducir su impacto– con herramientas de adaptación, anticipación y resiliencia. Porque, como asegura la vicepresidenta Ribera, «es prioritario asegurarnos de que todos los recursos públicos y privados son destinados al aprovechamiento de las oportunidades y a la disminución de los costes asociados a los efectos climáticos con los que ya, desgraciadamente, convivimos». Y es que esta ley se trataría, en su opinión, de tan solo un primer paso para articular una retahíla de medidas que nos lleven hacia un modelo de prosperidad duradero y respetuoso con los límites del planeta.

Es el primer texto que pretende legislar mirando hacia un futuro más verde y sostenible, cumpliendo las exigencias de la UE en materia medioambiental

En Mi aula Naturaliza encontraréis gran diversidad de recursos para trabajar el cambio climático en vuestra aula. Entre todos los recursos disponibles os recomendamos la sesión doble de 50’ Gastón y Gastona y el cambio climático, dirigida a alumnado de 4º de Primaria. En esta sesión abordamos el impacto de las actividades humanas a escala global y la importancia de integrar hábitos de consumo consciente y acciones que promuevan el respeto, cuidado y conservación de los ecosistemas para el mantenimiento de la vida en el planeta.

Texto: Manuela Sanoja