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Zoonosis, y la importancia de la ciencia en el aula

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La zoonosis ha sido la gran protagonista del último año, es importante que tus alumnos entiendan cómo explica la ciencia que un virus salte de un animal al ser humano. Te damos las claves para que puedas explicárselo.

Hoy todo está interconectado y lo que ocurra a miles de kilómetros de nuestros hogares nos repercute de una manera u otra. La ciencia lleva años avisándonos de los peligros (y beneficios) de esa interdependencia mundial y solo el conocimiento científico –aunque sea esencial– nos permite entender, por ejemplo, cómo un virus salta de una especie a otra y acaba convirtiéndose en epidemia o pandemia. Porque, como explica el biólogo e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Valladares, «cuando el ecosistema está completo y tiene salud suficiente para que las especies interaccionen, los procesos habituales se llevan a cabo sin ninguna contradicción y se cumplen muchas funciones, como la de protegernos de posibles zoonosis». Pero ¿cómo se relaciona la biodiversidad, la zoonosis y los cambios a los que el ser humano lleva siglos sometiendo al planeta? Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge, publicado en la revista Science, asegura que las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático son posibles responsables de la pandemia de la covid-19. Y podrían serlo también de la próxima. Queda demostrado así, una vez más, la importancia de la explicación científica.

Según la investigación, a lo largo del último siglo, el aumento de la temperatura, la cantidad de luz solar y el dióxido de carbono que hay en el aire han hecho que la vegetación del sur de China y las regiones adyacentes de Myanmar y Laos pasen de ser matorrales tropicales a sabanas y bosques caducifolios. Y eso ha hecho que esta zona se convierta en el hábitat perfecto para muchas especies de murciélagos, de los cuales muchos ejemplares son portadores de distintos tipos de coronavirus –porque, recordemos, no hay solo uno–. Dicen los expertos de la Universidad de Cambridge que la mayor parte de este tipo de virus no puede transmitirse a los humanos, pero –como en todo– hay excepciones. Una de ellas es, precisamente, el SARS-CoV-2 que ha generado la pandemia que vivimos y que, según los datos que se manejan a día de hoy, proviene de murciélagos que viven en esta zona geográfica. Y este salto del virus entre distintas especies es lo que la ciencia denomina zoonosis.

El cambio climático ha hecho que la vegetación del sur de China, Myanmar y Laos pasen de ser matorrales tropicales a sabanas y bosques caducifolios

Dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la zoonosis es una enfermedad que pasa de un animal que no es un ser humano a las personas. Los patógenos pueden ser de distintos tipos: bacterianos, virales o parasitarios, o pueden involucrar agentes no convencionales y propagarse a los humanos a través del contacto directo o de los alimentos, el agua o el medioambiente. Además de la covid-19, existen muchos otros ejemplos de enfermedades provocadas por este fenómeno como el VIH, el ébola o la salmonelosis. La duda es cómo una patología que afecta a otras especies logra saltar al ser humano, y la respuesta la tiene, una vez más, la ciencia.

Saltar de un animal a las personas en 3 pasos

Según la información sobre la zoonosis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), existen diversas maneras por las que una persona se puede contagiar de una enfermedad que padezca un animal. Las repasamos:

A través del contacto directo (e indirecto)

Es decir, cuando se tocan la saliva, la sangre, la orina, las mucosas, las heces u otros fluidos de un animal infectado. Pero también cuando les acariciamos, nos muerden o arañan. Este es uno de los motivos por los que es tan importante no molestar a los animales salvajes si nos topamos con ellos.

Sin embargo, no es necesario que el contacto sea directo. Simplemente con estar en zonas donde viven o se mueven estos animales contagiados puede producirse el contagio. Esto ocurre cuando tocamos superficies contaminadas con gérmenes como pueden ser el agua o la tierra de donde vivan.

Según la OMS, la zoonosis es una enfermedad que pasa de un animal que no es un ser humano a las personas

A través de los alimentos que comemos y el agua que bebemos

Según la CDC, en un país del tamaño de Estados Unidos cada año enferma una de cada seis personas por comer alimentos contaminados. En Europa, antes de la actual pandemia, morían 4.700 personas al año por ese mismo motivo. Esto ocurre, sobre todo, cuando la comida no es segura: por ejemplo, con la leche sin pasteurizar, la carne o los huevos poco cocidos, o las frutas y las verduras crudas que hayan podido estar en contacto con animales infectados. También sucede por beber agua que se haya contaminado por culpa de un animal enfermo.

A través de un vector

La última vía de contagio es la de los vectores, que son los animales que portan la enfermedad. Los ejemplos más claros pueden ser algunos insectos como las garrapatas, las pulgas o los mosquitos.

Las interacciones con especies que pueden estar infectadas pueden aumentar como consecuencia de las actividades y los comportamientos humanos. La agricultura intensiva, el comercio internacional de animales exóticos y el aumento de la invasión humana en los hábitats de la vida silvestre son, según la ciencia, algunos de los principales motivos. Y también, como concluye el estudio de la Universidad de Cambridge, los efectos de la crisis climática que modifican los hábitats naturales de las distintas especies. Prevenirlo pasa por llevar una vida más sostenible y respetuosa con el medioambiente, algo que el programa Biodiversidad y zoonosis, impulsado por la Fundación Biodiversidad –dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico– y el Ministerio de Educación y Formación Profesional, pretende promover en las aulas. Y es que la divulgación científica es la mejor manera de sensibilizar a toda la comunidad educativa. Porque, como recuerda un editorial de la revista científica The Lancet, mientras continúen este tipo de prácticas, el problema solo irá a mayores. Y en las manos de todos está ponerle freno.

La agricultura intensiva, el comercio internacional de animales exóticos y el aumento de la invasión humana en los hábitats de vida silvestre son los principales motivos de la zoonosis

Las interacciones con especies que pueden estar infectadas pueden aumentar como consecuencia de las actividades y los comportamientos humanos. La agricultura intensiva, el comercio internacional de animales exóticos y el aumento de la invasión humana en los hábitats de la vida silvestre son, según la ciencia, algunos de los principales motivos. Y también, como concluye el estudio de la Universidad de Cambridge, los efectos de la crisis climática que modifican los hábitats naturales de las distintas especies. Prevenirlo pasa por llevar una vida más sostenible y respetuosa con el medioambiente, algo que el programa Biodiversidad y zoonosis, impulsado por la Fundación Biodiversidad –dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico– y el Ministerio de Educación y Formación Profesional, pretende promover en las aulas. Y es que la divulgación científica es la mejor manera de sensibilizar a toda la comunidad educativa. Porque, como recuerda un editorial de la revista científica The Lancet, mientras continúen este tipo de prácticas, el problema solo irá a mayores. Y en las manos de todos está ponerle freno.

Desde Mi aula Naturaliza os proponemos trabajar la conexión entre la salud de la naturaleza y la salud del ser humano a través de la clase fuera del aula Lutra y el río, dirigida a 3º de Primaria. En ella buscamos la comprensión de la relación entre las acciones humanas y el medio y su repercusión sobre el equilibrio en los ecosistemas. Ante un ecosistema sano y equilibrado existe una probabilidad moderada o baja de que el ser humano contraiga enfermedades transmitidas por los animales y por tanto es necesario cambiar aspectos en nuestro modo de vida para garantizar la salud de la naturaleza y minimizar los riesgos de futuras pandemias.

Texto: Manuela Sanoja