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Sumar fuerzas para restar desigualdades: mujer y medioambiente

mujer y medio ambiente

La crisis ecosocial afecta más a las mujeres que a los hombres, especialmente en las zonas más vulnerables de nuestro planeta. Hoy, Día Internacional de la Mujer, analizamos los datos sobre esta realidad y compartimos la plataforma de cursos online de las Naciones Unidas donde puedes “aprender, pensar y actuar por el clima” y descubrir lo que puedes hacer para promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Porque, una vez más, la educación es el arma para luchar contra las desigualdades.

«Estamos en guerra con la naturaleza y hay que hacer las paces». Las oenegés lo tienen claro, y también las Naciones Unidas y su secretario general, António Guterres, quien a finales de año pronunciaba esta frase. Las terribles repercusiones del cambio climático no la afectan únicamente a ella, sino que golpean directamente a las personas. Los datos habla sobre la relación entre mujer y medioambiente y  lo demuestran: los desastres relacionados con la crisis medioambiental provocan la muerte de unas 60.000 personas cada año. Por no hablar de las numerosas dificultades ambientales, económicas y sociales relacionadas con esta problemática. Y en el ojo del huracán, quienes viven en una situación más vulnerable. «Las mujeres y niñas son quienes soportan las peores consecuencias», aclara la ONU. Y reitera: «Es un hecho que los desastres provocados por el clima exacerban las desigualdades de género arraigadas».

Hay 4,4 millones más de mujeres que viven en la extrema pobreza en comparación con los hombres

Y no lo dicen solo las Naciones Unidas. Un informe publicado en 2020 por el Instituto de la Mujer –perteneciente al Ministerio de Igualdad– apunta en el mismo sentido: el cambio climático tiene mayores consecuencias sobre las poblaciones más pobres, en las que las mujeres son mayoría. Algo que las hace estar en una situación de desigualdad en todos los indicadores de desarrollo sostenible. Según los datos de ONU Mujeres, la entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, hay 4,4 millones más de mujeres que viven en la extrema pobreza en comparación con los hombres. Es precisamente esta realidad la que las hace más vulnerables ante la protección de sus vidas.

En los países subsaharianos, las mujeres y niñas invierten una media de 16 horas cada día buscando agua potable

Por poner un ejemplo, la sequía –una de las consecuencias más claras de la subida de la temperatura global provocada por la crisis climática– tiene como resultado la destrucción de las tierras, la flora y la fauna. Esto, a su vez, genera escasez de bienes básicos como los alimentos, el agua potable e, incluso, el combustible para transportarlos. Algo que afecta directamente a la mujer tanto adulta como niña, que en muchos países en desarrollo es quien se encarga de la labor de su recolección. Por ejemplo, en los países subsaharianos ellas invierten una media de 16 horas cada día buscando agua potable frente a las 6 horas de los hombres. Y el efecto dominó no acaba ahí: la falta de estos recursos produce a su vez un aumento de la pobreza, de enfermedades, de la violencia contra la mujer, de la mortalidad materna e infantil, etc.

El 80% de las personas refugiadas por causas climáticas son mujeres

El extremo opuesto, es decir, las inundaciones, tampoco da tregua: en los países donde hay una gran desigualdad de género y no existe una economía inclusiva, cuando ocurren estos desastres naturales, la muerte de mujeres cuadruplica a la de hombres, según los datos del informe del Instituto de la Mujer. Por ejemplo, en el tsunami asiático de 2004, el 70% de las víctimas mortales fueron mujeres.  En otro tipo de catástrofes, la cifra puede llegar a ser 14 veces mayor. Y hay más: ellas suman el 80% de las personas refugiadas por causas climáticas. Y, paradójicamente, su representación en puestos de toma de decisiones al respecto sigue siendo minoritaria, según el Instituto Europeo de Igualdad de Género.

Es necesario que las mujeres formen parte activa de la respuesta a la brecha de género medioambiental

Formación para cerrar la brecha de género

Para reducir y poner fin a esta brecha, lo primero es entender las relaciones que existen entre el género y el medioambiente. Para ello, las Naciones Unidas cuentan con cursos en línea y autodidácticos con distintas herramientas que explican no solo de dónde viene el problema, sino cómo ponerle solución. Algo que en ningún caso se puede hacer pensando en la mujer como un simple agente afectado. Al contrario, es necesario que forme parte de la respuesta de manera activa. De hecho, según concluyen desde la ONU, la mujer debe tener un papel fundamental en lo que respecta a la respuesta para poner freno a la crisis climática. Porque unidas somos más fuertes, y juntas, como iguales, tenemos más posibilidades de pisar el freno a tiempo.

 

Texto: Manuela Sanoja

 

* Desde Naturaliza os proponemos trabajar desde el área de Ciencias Sociales la sesión dirigida a 5º de Educación Primaria “Tenemos que irnos” y analizar las principales migraciones de la población mundial por causas relacionadas con el cambio global y los conflictos ambientales, en las que las personas más vulnerables de la sociedad son las más perjudicadas.”