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La energía del futuro será renovable o no será

La energía que nos llega del Sol en un día nos da energía suficiente para cubrir necesidades durante años.

Todas las miradas están puestas en estos próximos años, porque será entonces cuando las energías renovables tendrán que dar un salto y ser la solución frente al cambio climático, pero también al agotamiento de los combustibles fósiles y a la dependencia de ellos de muchos países (por ejemplo, España depende en un 70% de la energía que importa desde el exterior).

Más allá de los costes, la legislación a nivel europeo y también mundial presionan cada vez más a la comunidad internacional para que apueste por las energías renovables. En el panorama más global, los  Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas apuntan a un escenario futuro impulsado por las energías limpias. “Para alcanzar el ODS7 [Energía limpia y asequible] para 2030, es necesario invertir en fuentes de energía limpia, como la solar, eólica y termal y mejorar la productividad energética”, asevera la ONU.

En 2030 al menos un 32% del consumo energético de los países europeos será  renovable

La transición energética necesaria

Así, la meta que la Unión Europea establece en su  Paquete de invierno para llevar a cabo esa transición energética —con la que afrontar el pico del petróleo y la emergencia del cambio climático (cuyo principal culpable es la quema de combustibles fósiles)— es que en 2030 al menos un 32% del consumo energético de los estados miembros sea de origen renovable.

En 2020 los países renovarán su compromiso de reducción de emisiones, y Europa encabezará la lista

Y centrando el foco en España, el objetivo que estableció el gobierno en funciones en su  Plan Nacional Integrado de Energía y Clima supera incluso el horizonte europeo: busca tener en 2030 al menos un 42% de energías renovables sobre el uso de energía final del país. “En el caso de la generación eléctrica, el porcentaje de renovables en 2030 alcanzará el 74%”, matiza el Ministerio para la Transición Ecológica. Sólo España y Dinamarca superaron la ambición Europea en sus planes de despliegue de renovables.

En 2017 el 36% de la generación eléctrica en España fue de origen renovable

Por eso, en Europa se dice que de todos los planes climáticos de los estados miembros de la UE el de España es uno de los más completos, al menos sobre el papel. Hay que tener en cuenta que en el año 2020 tocará que los países del mundo renueven sus compromisos de reducción de emisiones, y lo más probable es que los países de la UE sean los más avanzados. Y para ello, para poder reducir emisiones, hay que fomentar a toda costa las energías limpias.

En 2017, la energia renovable representó un 45,7% del consumo interior bruto en Noruega, un 42,5 % en  Letonia,  y un 41,2% en Suecia

Pero este país aún está lejos de alcanzar estos porcentajes propuestos. Según recoge el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), “España en cifras”, en 2017 el 36% de la generación eléctrica en este país fue de origen renovable. Sin embargo, en el total de energía producida en España, las renovables se quedaron en el 17,5%.

Si miramos el consumo, la cifra cae hasta el 13%. Esto sucede porque en el mix energético no sólo se incluye la electricidad (que comporta cerca de un 30%) sino que también abarca el transporte, que en su mayoría funciona con fuentes fósiles (en un 94,1% ese año), y la calefacción y refrigeración de viviendas, oficinas y todo tipo de edificaciones.

Otros países, como los nórdicos y escandinavos, disfrutan de una parte renovable que llegó a representar en 2017 hasta el 45,7% del consumo interior bruto en el caso de Noruega, al 42,5 % en el caso de Letonia,  y al 41,2% en Suecia, según  Eurostat.

A partir del movimiento del agua, se llegó a generar en 2018 el 13,7% de la electricidad en España

Estas son las principales energías renovables en España:

Eólica

España es el quinto país del mundo con mayor potencia instalada de energía eólica. En 2018, el viento supuso la segunda fuente de generación de eléctrica en el país, con cerca de un 20% de la electricidad producida.

Hidráulica

Esta fuente de energía, a partir del movimiento del agua, se encargó de generar en 2018 el 13,7% de la electricidad. El año anterior había sido un año especialmente seco (la hidráulica sólo comportó el 7,3% del mix eléctrico) y eso hizo que la generación renovable retrocediera y que la dependencia de los combustibles fósiles aumentara (con lo que también crecieron las emisiones de gases de efecto invernadero).

Biomasa

Es el conjunto de materia orgánica de origen animal o vegetal y los materiales que proceden de su transformación (natural o artificial). Uno de sus principales combustibles son los péllets, que el IDAE define como “pequeños cilindros de 6 a 12 mm de diámetro y de 10 a 30 mm de longitud hechos con serrín, astillas u otros residuos comprimidos que pueden utilizarse como combustibles”. De momento, aporta en torno al 6% de la energía primaria consumida, mientras que la media en Europa está en el 10%. Pese a que España es el tercer país europeo en superficie forestal, es el octavo en cuanto a su aprovechamiento.

Solar fotovoltaica y térmica

El sol fue responsable del 4,8% de la electricidad producida en 2018. Sin embargo, a lo largo de ese año las instalaciones fotovoltaicas aumentaron un 94% respecto al 2017, gracias sobre todo al nuevo marco legal (que entre otras cuestiones derogó el llamado “impuesto al sol” y abrió de nuevo las puertas al autoconsumo).

Geotérmica

Se basa en el aprovechamiento del calor almacenado bajo la superficie de la tierra. Sus principales usos son la calefacción de los edificios. En países como Islandia este tipo de energía supone más del 60% de la energía primaria, pero en España todavía no se aprovecha de manera significativa.

Texto: ICS Comunicación