Última hora ambiental

¿Por qué octubre es el mes de las ciudades?

En el mes de octubre no sólo celebramos la caída de las hojas de los árboles. El décimo mes del año es también conocido como el “mes de las ciudades”.

En 1985, la ONU estableció que el primer lunes de octubre sería a partir de entonces el Día Mundial del Hábitat, una fecha que pretende resaltar la importancia y promover el interés de cuidar los asentamientos humanos para proteger a los ciudadanos frente a los desafíos globales. Como todos los “días de”, éste también tiene el objetivo de hacernos reflexionar sobre el actual estado de las ciudades del mundo, sobre todo en lo referido a los grandes retos: acceso a la vivienda, oportunidades, infraestructuras, calidad del aire y sostenibilidad en general.

Además, el 31 de octubre se celebra desde 2014 el Día Mundial de las Ciudades, con el que se recalca el papel de los espacios urbanos en la transición ecológica que está experimentando todo el planeta. Entre ambas fechas, hay programada toda una serie de actividades a nivel local, nacional e internacional para debatir sobre los desafíos demográficos y ambientales que acucian a las urbes del mundo, así como para sensibilizar sobre la necesidad de actuar frente a estos retos.

Este año, el lema del Día Mundial del Hábitat ha sido “Tecnologías de vanguardia como herramientas innovadoras para transformar los residuos en riqueza y prosperidad”. Así, las Smart Cities, ciudades inteligentes que han sabido poner la tecnología al servicio de los ciudadanos, ganarán protagonismo. Las actividades arrancaron el día 7 en Ciudad de México, aunque se organizaron muchas más simultáneamente en otras urbes del mundo. Respecto al Día Mundial de las Ciudades, el tema elegido en 2019 es: Innovaciones y una vida mejor para las generaciones futuras, por lo que sigue la misma línea planteada a principios del mes.

Las ciudades inteligentes han sabido poner la tecnología al servicio de los ciudadanos

 

¿Y por qué se da tanta importancia a los espacios urbanos y al desarrollo urbano sostenible? Las ciudades son el hogar hoy de más del 50% de la población y se estima que la rápida expansión poblacional y urbanización que se está viendo en algunas regiones del mundo eleve esa cifra al 70% para el año 2050, según la ONU.  Así, la calidad de vida de las personas se verá cada vez más afectada por las decisiones políticas en materia de urbanismo y sostenibilidad local.

El consumo energético urbano representa el 67% de la demanda mundial de energía primaria

Las ciudades son parte del problema pero también parte de la solución. Como principales consumidoras de recursos, pueden ser clave para atajar, entre otras, la crisis climática. El consumo energético urbano representa el 67% de la demanda mundial de energía primaria. Por si fuera poco, para 2030 se calcula que la demanda global de agua y energía haya crecido un 50% y 40%, respectivamente.

Una ciudad resiliente anticipa los impactos y se prepara para los mismos

Por estos y otros motivos, la Agenda 2030 de Naciones Unidas incluye entre sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible el ODS11, que consiste en hacer que las ciudades del mundo sean sostenibles, resilientes, seguras e inclusivas. Mientras que los términos “sostenible” y “segura” ya los conocemos de sobra, aún nos pueden sonar más difusos los conceptos de “resiliente” o “inclusivo”.

Una ciudad inclusiva impulsa la cohesión social y la participación activa en todos los procesos de gobernanza

La ONU define una ciudad resiliente como aquella que anticipa los impactos y se prepara para los mismos, pero que además se adapta a la incertidumbre actual y futura. “Diversifica sus servicios, funciones y procesos mediante el establecimiento de alternativas y tiene la capacidad de reutilizar el capital humano, financiero y físico. Es flexible y puede absorber, ajustar y evolucionar frente a las circunstancias cambiantes, respondiendo dinámicamente y convirtiendo el cambio en oportunidad”.

Y que sea inclusiva quiere decir que protege a cada persona de los impactos negativos posibles, reconociendo los diferentes grados de vulnerabilidad en la población, promoviendo la igualdad entre los habitantes y garantizando los derechos humanos. Asimismo, una ciudad inclusiva impulsa la cohesión social y la participación activa en todos los procesos de gobernanza para conseguir la resiliencia.

¿Qué es una megaciudad?

Con todo ello, parece que los muchos expertos que afirman que el siglo XXI será el de las ciudades están en lo cierto. Habrá que estar muy atentos a los crecimiento urbanos que se den especialmente en Asia y en África, y sobre todo en precisamente países en vías de desarrollo donde no siempre se cuenta con todas las herramientas necesarias para desarrollar una planificación urbana sostenible e inclusiva. Se prevé que para el año 2025 las 20 principales megaciudades estarán ubicadas en economías emergentes, con un claro liderazgo de China y de India.

Hoy en día hay 34 ‘megaciudades’ en el mundo: Tokio, Nueva Delhi, Shanghai o El Cairo son algunas de ellas

El concepto ‘megaciudades’ hace alusión a aquellas urbes que superan los 10 millones de habitantes. Hoy en día hay 34 ciudades en el mundo —dos de ellas en Europa (París y Londres)— que responden a esas características demográficas. Algunas superan incluso los 20 millones, como es el caso, por ejemplo, de Tokio (37,4 millones de habitantes), Nueva Delhi (29,3 millones), Shanghai (26,3 millones), San Pablo (21,8 millones), Ciudad de México (21,6 millones), El Cairo (20,4 millones), Dhaka (20,2 millones) y Bombay (20,1 millones).

Ante el reto de la expansión demográfica, los gobiernos locales han tejido redes para superar las crisis ecológicas que, en mayor o menor medida, les afectarán a lo largo de las próximas décadas: estrés hídrico —como el que ya se ha traducido en falta de agua en megaciudades como San Pablo o la india Chennai—; declive energético —por el agotamiento de los recursos energéticos como el petróleo—, inundaciones cada vez más frecuentes e intensas, o la contaminación atmosférica, entre otras.

Las ciudades del C40  comportan el 25% del PIB global y representan una de cada doce personas en el mundo.

Ciudades en red

Un buen ejemplo de cooperación entre administraciones locales es el C40, el grupo de liderazgo climático que se reunió este año en Copenhague para abordar los desafíos globales desde la gobernanza local. Forman parte de este grupo 94 urbes, entre las que están Madrid y Barcelona, además de las vecinas Lisboa, Milán, Venecia, Roma, París o Londres. Todas las ciudades del C40 comportan el 25% del PIB global y representan una de cada doce personas en el mundo.

A nivel nacional, en España está la Red de Ciudades por el Clima, una iniciativa de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y del Ministerio de Medio Ambiente (hoy llamado Ministerio para la Transición Ecológica) para atajar la emergencia climática, también, desde el ámbito municipal.

La idea de todas estas alianzas es compartir buenas prácticas para fomentar el aprendizaje colectivo entre las urbes a la hora de implementar políticas que faciliten la construcción de modelos urbanos que logren hacer frente a los desafíos económicos, demográficos y ecológicos a los que nos exponemos como sociedad global.

Texto: ICS Comunicación