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Alertas de contaminación en las ciudades

En los últimos años hemos visto como todas las ciudades alertaban a los ciudadanos de los altos niveles de contaminación y se establecían diferentes medidas para descender dichos niveles.

¿Qué son las alertas por contaminación?

Cuando se habla de contaminación en las ciudades, principalmente se está hablando de que los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) y los niveles de ozono (O3) son elevados y superan los límites establecidos tanto por la directiva europea como por la Organización Mundial de la Salud.

Pero… ¿Qué es el ozono?

El ozono es muy beneficioso en la parte alta de la atmósfera (estratosfera) ya que forma un filtro que protege a la tierra de los rayos ultravioletas, esto es la capa de ozono. Sin embargo, en la parte baja de la atmósfera (troposfera) se convierte en peligroso y afecta a la salud de los ciudadanos, a los animales y a las plantas.
Este ozono troposférico, que es una reacción fotoquímica, tiene su principal causa en niveles elevados de óxidos de nitrógeno. A su vez, el principal motivo de emisión de gases contaminantes (NO2 y CO2) es el tráfico. Otro factor que influye también en la formación de este tipo de ozono es la incidencia solar.

¿Cuándo se activa una alerta por contaminación?

Las alertas por contaminación se activan cuando la concentración de ozono y de dióxido de carbono son tan altas que presentan un riesgo para la salud de los ciudadanos y es necesario poner en marcha medidas inmediatas para proteger a las personas y disminuir estos niveles.
Por tanto, estas alertas se activan cuando se superan durante 8 horas seguidas una media de concentración de ozono de 120 microgramos por metro cúbico. La Directiva Europea considera que superar este límite en perjudicial para la salud y por ello se deben activar mecanismos que permitan disminuir esta concentración de ozono.
En todas las ciudades existen unas medidas definidas que se ponen en marcha cuando la contaminación es muy alta y se informa de ello a los ciudadanos. Por ejemplo, hay más transporte público para poder desplazarse, se reduce la velocidad de los vehículos dentro de las ciudades y también en las carreteras de acceso, se limitan el acceso a los coches al centro de la ciudad y se prohíbe circular a los coches a motor que más contaminan, entre otras.
Además, antes de activar las alertas por contaminación, en algunas ciudades también están previstos los niveles de preaviso y aviso, que avisan de que los niveles de contaminación son altos sin llegar a ser peligros para todos los ciudadanos pero que sí pueden afectar a determinadas personas, como niños, personas mayores o personas con problemas respiratorios o alergias.

¿Cómo se mide la contaminación?

En todas las ciudades existe un Sistema de Vigilancia, formado por distintas estaciones repartidas por distintos puntos de la ciudad. En estas estaciones se registran los niveles de calidad del aire de manera automática durante las 24 horas del día y durante los 7 días de la semana. Este sistema permite que se puedan consultar a tiempo real las mediciones y que se puedan activar las alertas por contaminación rápidamente.
Los Ayuntamientos también tienen previstos sistemas de comunicación con los ciudadanos para que puedan estar informados de las alertas por contaminación. Por ejemplo, si vives en Madrid existe una aplicación para móviles, Aire Madrid, donde se puede consultar el nivel de contaminación pero también puedes recibir mensajes con información de la calidad del aire, también se puede consultar el portal web de calidad de aire del Ayuntamiento de Madrid.
Si vives en Barcelona o en alguno de sus municipios puedes consultar la página web de Calidad del Aire, donde podrás ver esta información o incluso registrarte con tu correo electrónico para recibir alertas automáticas. Si vives en Andalucía, puedes consultar la página de la Junta de Andalucía, donde se indica si hay activada alguna alerta en el día y se pueden consultar los datos sobre la calidad del aire de cualquier otro día.

¿Cuándo es más frecuente que haya una alerta por contaminación?

Las alertas por contaminación suelen ser más frecuentes cuando se produce el fenómeno de inversión térmica. Este fenómeno que se produce de manera natural, significa que las capas de aire más altas se encuentran a una mayor temperatura que las capas más próximas al suelo, por lo que la atmósfera se ventila peor. Al no ventilarse la atmósfera, la contaminación está más cerca del suelo en una capa muy baja, que provoca las famosas “boinas de contaminación”. Estas boinas envuelven las ciudades y hacen que la calidad del aire que se respira sea peor.
Por ello, las mayores alertas de contaminación se dan en verano y en invierno:
– En verano porque el sol incide de forma más directa y durante más tiempo en las capas altas de la atmósfera.
– En invierno cuando las noches son despejadas.
En los periodos en los que pasa mucho tiempo sin llover también se registran índices altos de contaminación.

¿Cómo afecta la contaminación a la salud?

Los niveles elevados de contaminación afectan a la salud y especialmente al sistema respiratorio. Cuando hay mucha contaminación se irritan las vías respiratorias, por lo que aumentan las infecciones respiratorias y las personas con enfermedades respiratorias, con asma o con alergias se encuentran peor.
La contaminación también provoca tos, irritación de la garganta y de los ojos y dolores de cabeza.
La contaminación afecta también a los animales y sus sistemas respiratorios, así como afecta al desarrollo y crecimiento de la vegetación.

Los niveles elevados de contaminación afectan a la salud y especialmente al sistema respiratorio

10 consejos para reducir estas tasas de contaminación

Todas las personas podemos poner de nuestra parte para reducir la contaminación a través de actividades en nuestra vida diaria, en nuestros desplazamientos y en nuestro domicilio. A continuación, se indican una serie de consejos y recomendaciones que podemos incorporar en nuestras rutinas para disminuir la emisión de agentes contaminantes:

  1. Utilizar el transporte público en vez del coche para movernos por la ciudad, u optar por ir andando o utilizar la bicicleta.
  2. Utilizar los vehículos de motor de manera eficiente, conduciendo a una velocidad media, frenando y acelerando de manera paulatina.
  3. Compartir el coche con más personas si es imprescindible cogerlo.
  4. Poner la calefacción y el aire acondicionado sólo cuando sea necesario y a la temperatura recomendada según la época del año en la que nos encontremos (como máximo 22º C en invierno y 24º C en verano). Los termostatos regulables nos ayudan a programar la temperatura y ajustarla a las necesidades de nuestra casa.
  5. Instalar ventanas de doble cristal en casa y cerrar todos los huecos y rendijas por donde pueda entrar o escaparse el calor.
  6. Cerrar las puertas, persianas y ventanas para mantener el calor por la noche en invierno y subir las persianas durante el día para aprovechar la luz y el sol. En verano, hay que ventilar la casa a primera hora de la mañana y mantener cerradas las persianas y ventanas durante el día para que no entre el sol y no se caliente la casa.
  7. Cuando los electrodomésticos de casa (frigorífico, lavadora, horno, lavavajillas, etc.) se estropeen, comprar otros aparatos más eficientes energéticamente, que reducen el consumo. Estos aparatos tienen distintivos que indican su grado de eficiencia: A+, A++, A+++, etc. Cuantas más + tengan, más eficientes serán.
  8. Utilizar bombillas de LED o de bajo consumo en cualquier lámpara.
  9. Apagar los aparatos eléctricos cuando no se estén utilizando, como ordenadores, televisores, consolas, aparatos de música, cafeteras, etc.
  10. Incorporar como rutinas acciones de reciclaje: por cada 6 botellas de plástico recicladas se contrarrestan 10 minutos de emisiones de CO2 de un tubo de escape.